2018:  "Año de la Promoción de la Chotanidad"

Carta al Olimpo Chotano

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Te escribo, Don Mario, entre decepcionado y acongojado, por cómo se comportan hoy por hoy tus hombres y tus mujeres cada vez más alienados, cada día más ajenos a esos días de gloria de la que nuestra historia se jacta en nuestras propias narices.

- Se nos fue Mario -me dice un amigo, a la salida del cortejo fúnebre, en la puerta de la Catedral.

- ¡Pero, no ha muerto! -le replico.

- ¿No? -duda él.

- ¡No! -asevero yo-  ¡Sólo ha partido al Olimpo Chotano!

- ¡Eso…! -asiente él, finalmente convencido.

El acompañamiento hacia tu última morada es -como se suponía- multitudinario, que el mismo cielo nos da una tregua en su feroz llover. Sale tu ataúd entre las notas eternas que tu inspiración dejara para conmover y hacer vibrar de emoción nuestro corazón de chotanos:

Clic aquí - Chota del Ayer  

Yo quisiera que esta hermosa Tierra mía,

vuelva a ser la Chota del ayer:

sus mujeres candorosas y serenas,

sus muchachos de buen porte varonil.

Aquel condicional, que recién entonces entiendo, al ver que nuestras autoridades no rindiéronte la pleitesía obligada a tu calidad de VERDADERO CHOTANO, que tú con tus hechos sí supiste ganar; porque –hay que entender– no es Verdadero Chotano cualquiera que por azar del destino es nacido en esta noble, bendita y bravía Tierra; en cambio sí lo es aquel quien con sus actos, con su querer, con el amor a este suelo y a su gente, se gana a pulso el mérito de llamarse CHOTANO, verdadero Chotano; y tú, Don Mario, con tu inspiración, con tu prosa y tu verso, con tu trato diario amable a tu hermano, con la dedicación a tu pueblo, te has ganado con creces el título de VERDADERO CHOTANO...

Vuelva a verse al chalán en su caballo,

por las calles, muy orondo, requebrar...

y en las tardes de sangre, sol y arena

vuelva al ruedo el intrépido galán.

Así se une al cortejo el enésimo campesino...

¿De quién, pue’ es el muertito? –pregunta éste en aquel idioma que tú tanto entendiste, quitándose el sombrero.

- Es de Don Mario Mestanza le responden.

¿Don Mario?  ¿El de la farmacia? –repregunta como queriendo que le digan que aquello no es cierto–  ¡Acacau...! –lamenta luego de un silencio sin respuesta–  Tan bueno que era con todos... ¡Ese sí que era un Señor...!

Que en sus viejos, en sus jóvenes y niños,

vuelva incólume el espíritu de ayer;

de Becerra, de Benel y de Novoa

su valor nos vuelva a estremecer.

Nos estremece, Don Mario, en este momento, el corazón de chotanos, que se nos hincha de orgullo en aquellos que lamentamos tu partida, pero que también nos alegramos; porque ahora ya estás entre los de tu talla, como lo quisiste cuando al escribir el valor de Becerra, de Benel y de Novoa.

Qué pena da, y puedo asegurar que a ti también, cómo en cada tiempo de elecciones, los candidatos sacan a “relucir” nuestras canciones, las tuyas –como Chota del ayer, Así eres mi Chota querida o Seco y sin gota–, o el Cholo chotano

Clic aquí - Cholo chotano

Crepúsculo en Perlamayo

Clic aquí - Crepúsculo en Perlamayo

o Chota en tarde de toros, etc. Cómo causa indignación cuando las utilizan esos mercenarios del poder para hacernos creer que son chotanos, desmitificando, peor aún, a nuestros machetes, alforjas, ponchos y sombreros. Es vergonzante verlos así, pero a la vez risible, puesto que el común de la gente, gracias a Dios, ya no les cree. Así, qué distinto se siente, cuando en un 24 de Junio, en un 1 de Noviembre o en un 8 de Diciembre, las bandas en fiesta retumban a rabiar nuestras canciones y todos corean y/o bailan con el corazón verdaderamente inflamado... o cuando las corean las promociones a su paso por ignotos pueblos camino del Cusco o en el mismo Ombligo del Incaico Mundo.

¡Y ansío que tus hijos, Chota mía,

te conduzcan al sitial que Dios te dio;

y entonces gritaré al infinito...

Chota manda, como ayer, y mandará!

Una vez más tu condicional que me da miedo, lo admito; porque aún no aprendo a ser VERDADERO CHOTANO...  Pero, eso sí te aseguro que CHOTA como siempre lo quisiste y que en antes la viste...  MANDARA!!!!!!!   Pues si bien sabes que chotanos somos muchos y la mayoría hoy a nuestra historia indiferentes, también sabes que los elegidos siempre son pocos; pero ellos llevarán a tu Chota, nuestra Chota, al sitial que Dios le dio y darán ese grito al infinito que tú nos dejaste en inconmensurable pero incomparable responsabilidad.

Es ya la bajada a nuestro viejo cementerio y advertimos con desazón que alguien, tal vez de tu entorno familiar, no dejó que la banda nos “alegre” con tu marinera también inmortal Seco y sin gota... al estilo de Chota. Me atrevo a decir que aquello también te hubiera “alegrado”.

¡El paraíso no está en el cielo...

está en la tierra donde yo nací!

Clic aquí - Así eres mi Chota querida

Sagradas notas que nos dan ese otro indescriptible vuelco en el corazón, cuando tu entrada es triunfal en el camposanto...

Son sus campiñas color de ensueño.

embanderadas de casitas mil...

mágico encanto, sutil belleza

desde el Iroz hasta el Samangay.

Feliz tú, don Mario, que hoy puedes volar desde el imponente Iroz hasta el espectacular Samangay, desde el visionario Clarinorco hasta el indómito Huayrac y desde el invulnerable Condorcaga hasta nuestra Cruz del Siglo capital, extasiándote en la belleza sin par de nuestra tierra... siempre BELLA Y BRAVÍA ESMERALDA ANDINA...  amada Chota.

¡Así eres mi Chota querida,

orgulloso estoy de ti...!

¡Orgulloso Don Mario!  ¡Orgulloso Mario!  Y no es que te falte al respeto quitándote el “Don”, sino que como Anaximandro, Eleodoro o Manuel José,  ya  estás entre nuestros dioses…!

En tus campos de acuarelas

moran cholitas airosas,

de hermosura natural;

y en sus trajes de colores

se reflejan sus rubores

cuando les hablan de amor.

Por tus campos de acuarelas,

rondan cholitos rangosos,

aguaitando su querer;

y en el filo de sus machetes

centellean sus rencores

cuando traicionan su amor...!

¡Así eres mi Chota querida,

orgulloso estoy de ti...!

¡Mil veces Chota!  ¡Mil veces orgullosos estamos de ti...!

Cómo los imagino, hoy, Mario, allá arriba sobre las nubes, y luego de escribir algo sobre vuestro/nuestro amor, Chota, junto con Anaximadro y Jorge, los tres estén echando una pechada de aquellas que nos vivencias en tus estampas.

¡El paraíso no está en el cielo...

está en la Tierra donde yo nací!

Algo que me “perdí”, como mucha gente  –casi toda– de los que fuimos a ganar un sitio preferente en el “descanso final”, fue tu homenaje póstumo en el cementerio como es nuestra costumbre; ante cuya demora sólo un conocido profesor vino a “informarnos” que ya el homenaje se había dado por la mañana en el Municipio... ¡Perfecto! Pero acaso, Mario, no merecías que te despidieran, como seguro lo gritabas y ellos no te escucharon, de tu gente sencilla, de tus cholitas airosas, de tus cholos rangosos, de tu campesino de llanque, alforja y  sombrero y de tu paisano sin terno. Lo cierto es que tu ataúd fue ingresado presto en el mausoleo familiar, dejándose escuchar en los que te queremos al menos una pequeña biografía de tu pasar por este suelo al que amándole tanto lo elevaste al sitial que Dios le designó.

El retorno a la ciudad es lento y obviamente sin banda, que elevo en mi mente, por ti –parafraseándote–, un último brindis:

Clic aquí - Seco y sin gota, al estilo de Chota  

¡Salud, mis amigos, brindo esta copa, con mucha emoción...

por Mario

por esta Tierra, por sus mujeres y sus hombres de acción!

¡Seco y sin gota... al estilo de Chota!

¡Al estilo de Chota... seco y sin gota!

Adiós Mario y sigue pechando con Anaximadro y Jorge una nueva canción a esta tierra de Akunta; cabalga con Eleodoro y con Arturo sobre el indómito Condorcaga viendo al enemigo perecer; haz pagar cara su osadía al chileno invasor en nuevos Cárcamos con Manuel José con las cenizas de nuestro valor que cual Ave Fénix por enésima vez levantó; sigue luchando a pie firme con Tantallatas, con José Luz de la Verdad, con Inocencio, con Ponciano, con Adriano, con Ezequiel, con Gregorio, con Áurea y con nuestros ronderos y ronderas anónimos y nuestras madres abnegadas que lucharon día a día por ver nuestro pueblo florecer; y saluda a esos grandes chotanos de corazón que eligieron esta tierra como suya a pesar de que en ella no vieron la primera luz... ¡Salud! por Coronel Del Alcázar, por Vizcaíno, por Padre Senosiain y por Monseñor Arana. ¡Oh, Mario, qué corte en la que hoy departes a tus anchas; no sabes cómo te envidio!

Al principio no entendí porque te fuiste justo en días a que cumplamos una gran efemérides: los 450º Años de la Fundación Española de Chota. Hoy puedo contarte que nada te perdiste. Y, es más, me doy cuenta que tú ya lo sabías y no quisiste ver ese día desde aquí entre tanta indiferencia de nuestros coterráneos y peor aún de nuestras autoridades y politiqueros, que más se dedicaron a su encarnizada lucha electoral municipal. Esperé siquiera una exposición pictórica como hace dos años atrás o una semana cultural como sí, menos mal, para el centenario del Nacimiento de Anaximandro Vega. Pero nada. Sólo una escueta verbena y un escueto castillo de los que ya nadie se acuerda y a los que tampoco ya interesó. No te perdiste nada aquí en nuestro terruño. Oh, más bien, como yo hubiera querido estar allí con ustedes siquiera ese día en esa incomparable corte de nuestro Olimpo Chotano, donde sí seguro hicieron una celebración a lo grande de este particular cumpleaños de nuestra Tierra, como ella se lo merecía; pero que pequeño soy para entrar allí... tan simple mortal. Aquí abajo sólo probamos un poco más de más indiferencia, a la que –me avergüenzo– yo también en ese momento contribuí.


"Recuperación de la Patrona de Chota" (cuadro de Víctor Vásquez Clavo)

Qué diferencia, otra vez, gracias a Dios, con el  Cincuentenario del Reencuentro de la Virgen Inmaculada de Chota con su pueblo, cumplido el pasado 5 de Agosto. Qué puedo contarte de tan majestuosa y loable fecha si sé que desde arriba tú viste todo en sin igual balcón, y esta vez sí que lo disfrutaste.

Y sabiendo yo que eres un ferviente devoto de nuestra Patrona, quiero intercambiar contigo impresiones de lo que vieron mis ojos de mortal, lo que gocé con cada una de las novenas que casi volvieron a ser como las de en antes. El recibimiento inusitadamente multitudinario –la tarde del día 4 de agosto– de las imágenes de la Virgen de la Asunción de Cutervo y de la imagen del Sagrado Corazón de María de Lajas, dejó atónita la mirada de nuestro guardián Cruz del Siglo.

Igual recepción iba a tener la Virgen Dolorosa de Anguía en el sitio de la Peña Rota; pero con desencanto se dio a conocer que un grupo de ronderos se habían parapetado en la misma puerta del templo anguiano y no habían permitido la salida de su Patrona, sumidos en un antiguo temor –hoy totalmente fuera de contexto– que había hecho que reaccionasen así; pues se cuenta que un hacendado de Tacabamba en siglos pasados había entrado en Anguía con un grupo de matones, apoderándose de la Dolorosa y llevándosela a su capilla particular, de donde sólo la propia Virgen, con sus “castigos”, hizo que el malhechor la devolviese a su templo original.


Se dijo que la Asunción tampoco vendría, por expresa negativa del alcalde de Cutervo, de no ser por un extraño y fuerte remolino –según refirieron sus propios veladores– que iniciado en la plaza de armas había ingresado con furia, y cual premonición, en el mismo templo de la Asunción. Entendiendo y acatando el deseo de la Virgen, los cutervinos no tuvieron otra opción y de inmediato se pusieron en camino a Chota.


En fin, esa procesión de las dos imágenes visitantes, desde la carretera frente al colegio San Juan hasta el atrio de la catedral donde las esperaba impaciente nuestra Inmaculada, fue algo que nunca olvidaremos: jamás vimos en nuestra Alameda tanta gente reunida –claro está aparte de ese 5 de Agosto de 1953–. Fuimos testigos del lento pero sereno avance de las Madres de Cutervo y Lajas: de tan expresiva mirada la una y de una incomparable ternura la otra. Llegadas a la plaza, que ya estaba increíblemente repleta, que no entiendo cómo pudieron alcanzar los visitantes, prosiguió la vuelta olímpica que fue cada vez más triunfal; hasta que al fin y luego de saludarse las imágenes fueron ubicadas al lado de nuestra excelsa y radiante Inmaculada. Está demás decir que llegar a tocarlas entonces fue todo otra odisea.


Resultaba increíble pensar que la nuestra habíase reunido con su presente “hermana”, es decir la Asunción, desde el momento de la fundación misma de nuestra ciudad... es decir, nada más y nada menos, que hace cuatro siglos y medio... tal y como reza la tradición de cuando fueron encontradas y llevadas cada quien a su lugar: la Dolorosa a Anguía, la Asunción a Cutervo y la Inmaculada a Chota.

Por la noche, la verbena resultó gratificante y el castillo en honor a nuestra Patrona resultó memorable: una inscripción giratoria en lo alto del mismo saludaba al Cincuentenario del Reencuentro. Y luego, a las doce, la serenata en el atrio de la catedral, con mariachi incluido, fueron preludio a las notas filiales de un canto conocido, cuya letra supe entonces, Mario, con gratísima sorpresa, que también te pertenece...

Clic aquí - Virgencita de Chota

Virgencita de Chota,

virgencita de amor...

tu mirar es de reina,

celestial tu esplendor.

Un conocido dúo de hermanas la volvió a cantar como entonces a capella...

Patronita de Chota,

en tu imagen se historia,

la vida de mi pueblo,

que tu santa gracia la hizo nacer.

Cómo no sentirnos, oh Madre, de ti, hijos...

Todos cuentan que tu trono una piedra fue,

bañándola, la laguna, te custodió;

milagro, de sus aguas, viril

surgió en Acunta, meseta florida,

la ciudad que el chotano soñó.

Evocando tus días de encierro...

Después se vino la guerra... polvo y cenizas quedó;

la rebeldía chotana ante el dolor se creció.

Y tu pérdida en el tiempo, nuestra fe no desmayó,

hasta que un 5 de Agosto tu pueblo te restauró.

En tu atenta mirada cobijamos nuestros momentos de temor...

Y hoy cuando miro tus ojos,

recuerdo a mi madre estar;

ante tus pies de rodillas,

por mí, orar, orar...

El día 5 de agosto nuestra plaza amaneció primorosamente alfombrada de flores para la procesión en la media mañana de las tres Madres, desde la Catedral hasta el monumental Vizcaíno, el cual se llenó hasta la bandera, por usar un término taurino, acorde con la ocasión.

Allí nuestra Inmaculada, en medio de una liturgia memorable, fue proclamada reina por Monseñor Carmelo Martínez Lázaro, mediante corona y edicto enviados desde El Vaticano por Su Santidad Juan Pablo II. Jamás nadie recibió más aplausos.

El retorno a la Catedral aún en compañía de sus “hermanas” presentes, siguió siendo en olor de multitud, aún olvidando los devotos el hambre natural de ser humanos.

Así, a las 5 de la tarde, nuestras ilustres visitantes tuvieron que partir.  Fue increíble ver como la gente volvió a concurrir casi de la nada hasta el Parque del Rondero, donde les dimos un emotivo adiós y agradecimiento, entre aplausos y vivas: “CHOTA, CUTERVO Y LAJAS UNIDOS POR MARIA”...  era la consigna popular.

Tanta emoción en veinticuatro horas reunida.  Algo que se contará por siempre en los pasos de nuestras calles que ya no olvidan.

Si no es Nuestra Madre, quién ahora –con la gracia de Dios– habríanos reunido con hermanos venidos de Lima, Trujillo, Chiclayo, Cajamarca y demás lugares, y muchos de ellos después de muchísimo tiempo de no haber visto el terruño.

Es NUESTRA MADRE quien guió a Pedro Tantallatas en su viaje hasta la misma corte de España a reclamar contra el abuso de los virreyes, la misma que estuvo con José Luz de la Verdad luchando por nuestra emancipación de los mismos españoles, con Inocencio Consanchillón proclamando nuestra independencia particular, con Becerra persiguiendo sin piedad a los chilenos, con Benel defendiéndonos del dictador, con Anaximandro regalándonos nuestros mayores versos, con el Padre Senosiáin devolviéndonos a su seno, con monseñor Arana enseñándonos a querer nuestra tierra cada vez más, con Berríos recuperando nuestra historia y contigo Mario cuando te dictaba aquellas épicas, hermosas y sempiternas canciones de telúrico amor.

Con ella, con nuestro Olimpo Chotano, y con nuestras madres sencillas y nuestros ronderos vigías, gritemos aquello que reclama el infinito: ¡CHOTA MANDA, COMO AYER, Y MANDARA...!!!!!!!

* Esta misiva fue escrita el 30 de agosto del año 2003, luego de la celebración del Cincuentenario de la recuperación de la imagen de la Inmaculada Patrona de Chota al culto popular (5 de agosto del mismo año) y diez meses después de la partida del maestro Mario Mestanza Villacorta a la corte de los inmortales chotanos (octubre de 2002). La publicación, no atrevida en su momento, esperó a la oportunidad que nos ofrece este website, y no es más que el sincero homenaje póstumo del autor a tan grande paradigma como es este cantor representativo de entre los más grandes hijos de la historia de Akunta.

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•Comentarios•  

 
0 #3 Milton Antezana Sánchez •18-12-2014 16:30•
La eterna admiración por Don Mario Mestanza Villacorta y su legado, exultante al momento de su partida terrena, llevó a que yo arrancase a mi alma esta Carta, que confieso, ahora, quise incluso sacarla en muchas copias y repartirla por todo Chota; pero que no me atreví, debido a que aún vivía mis días de incógnitos.
Me dan mucha alegría sus palabras, César Montaña, porque coincidimos en el sentimiento de la CHOTANIDAD. Gracias y mi admiración igual a usted, por ser otro digno Hijo de Akunta.
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0 #2 César G Saldaña Fern •31-12-2013 18:03•
Qué hermoso comentario el escrito por Milton, que con sus detalles, sus emociones, su compenetración profunda con lo que significa la CHOTANIDAD,nos hace vivir realmente esos instantes memorables en los cuales no tuvimos la suerte de estar presente. Este es un articulo que debe estar publicado en una forma mucho más permanente que en la página web, de donde fácilmente puede desaparecer. Creo que es una pieza literaria que forma parte de la historia popular de nuestro pueblo y que todo buen chotano debe tener a su alcance en forma permanente.
Tengo la idea de publicar en algún momento un libro con el título "15 (o tal vez 20)Ensayos de la Realidad Chotana" que sería una colección de ensayos y discursos diversos de chotanos distinguidos, que deben perennizarse como parte dela historia popular y cultural de nuestra querida Chota. Ojalá la suerte y los amigos me acompañen.
Un abrazo chotanista Milton y mi mayor felicitaciòn.
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+1 #1 Fredesvindo Rojas V. •12-03-2012 22:21•
...como chotano...conocí al "viejo" Mario en su labor, en la que todo el mundo le vio vivir y batallar por la vida y por CHOTA INMEMORIAL...UN ABRAZO DESDE EL VALLE DEL UTCUBAMBA...muy cerca de La Curva del Diablo...
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