2017:  "Año Montaña de la Concientización Ecocultural"

De Doñana para Doñana

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BREVE CRÓNICA DE MI ESTANCIA EN CHOTA

Todo comenzó siendo un sueño, una ilusión, una fantasía. Sin darme cuenta, pasaron los días y llegó la fecha de partida hacia un lugar desconocido y muy lejano.

Nada más aterrizar en Lima, me di cuenta de que el mundo, aunque parezca infinito e inagotable, padece de un problema muy grave: LA CONTAMINACIÓN AMBIENTAL, y más aún en ciudades con tan alto nivel de polución generado por los miles de vehículos que circulan por sus viales.

Tras un largo viaje en bus desde Lima hasta Chota (16,5 horas desde Lima hasta Cajamarca más 7 horas desde Cajamarca a Chota), pude ver con mis propios ojos una población necesitada de bienestar y sobrada de cariño y conformismo. El recibimiento que nos hicieron (a mi esposa y a mí) a nuestra llegada a Chota fue como si nuestra sola presencia hubiese sido anhelada durante mucho tiempo.

Una vez instalados en la casa de las Hermanas, nos pusimos manos a la obra.

El aire que se respiraba era aire limpio, típico de las poblaciones serranas. Las vistas y paisajes que nos brindaba el entorno de Chota me cautivaron desde el primer momento. Chota y sus alrededores ofrecen infinidad de recursos para ser disfrutados de manera sostenible por el ser humano, a través de sus cinco sentidos. No debemos olvidar que lo que nos ha sido regalado por la naturaleza, tiene que ser cuidado y asegurado para las generaciones actuales y futuras.

Así, tuve la oportunidad de conocer a varios miembros del Grupo “Montaña” en una de las charlas/ponencias que impartí junto a otros profesionales ligados al sector forestal y ambiental. Me encantó saber que varios ciudadanos del pueblo, eran fieles conocedores de la riqueza que sigue albergando Chota; por lo que como impulsores de las espacios naturales libres de la mano del hombre, debéis de luchar por lo que es vuestro, tal y como se ha luchado y conseguido en mi Región Andaluza.

Hay que divulgar al resto de ciudadanos el mensaje directo de esperanza y bienestar; pero lograr ese estado de bienestar hay que empezar primero por nosotros mismos. El respeto al prójimo y a la naturaleza que nos envuelve debe de ser uno de los principales objetivos y pilares que se marquen a partir de ahora.

Se puede comenzar con poner en valor los bienes e infraestructuras ya existentes en Chota, para que, apoyados en ellos, puedan iniciarse las diversas propuestas y proyectos que vayan encaminados a la Educación Ambiental de los ciudadanos de Chota. Hay que empezar por fomentar los valores de respeto sobre nuestro entorno a través de la Educación, donde se fijen unos compromisos por parte de todos/as.

A través de las acciones que organiza el Grupo “Montaña”, se pueden conseguir varios de los objetivos y finalidades que están aún por alcanzar. El Ecoturismo es una gran oportunidad de negocio. Simplemente habría que crear mesas de diálogos donde participaran los diferentes miembros de las estatutos sociales existentes en Chota, para empezar el Plan o Programa. Las instalaciones del Campamento del Túnel Conchano, actualmente abandonadas, podría ser un punto de encuentro y de partida fenomenal para iniciar este magnífico proyecto.

En las salidas que tuve ocasión de realizar con el Grupo “Montaña”, me encontré como uno más de ellos. Como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo. Te das cuenta que, cuando uno anda por en medio del campo y de la naturaleza, no existen barreras de ningún tipo entre personas que son de diferentes lugares del mundo. La Naturaleza trata igual a un pobre que a un rico, a uno feo que a uno guapo, a uno de piel morena y a otro de piel blanca..., etc.

He tenido la oportunidad de pasar momentos muy gratos e inolvidables con la gente del lugar. Campesinos, niños/as, jóvenes que aún viviendo en condiciones que piensa uno que ya no existían, mantienen y regalan unas maravillosas sonrisas a todo el viajero y el turista que se les aproxima, sin pedir nada a cambio. Toda una lección de vida.

Felicito y animo al Grupo “Montaña” a que continúe con la labor tan espléndida que han empezado a realizar y trabajar en Chota y alrededores.  Quiero agradecer desde aquí, desde España, la acogida tan bonita y agradable que nos habéis regalado. Siempre os tendremos presentes y transmitiremos nuestra experiencia allí vivida con el resto de personas que estén a nuestro lado.

Seguiremos en contacto.

Aprovecharé otros momentos libres para seguiros contando y transmitiros las enormes sensaciones que hemos compartido y que nos hemos llevado en nuestro corazón y alma.

Un fuerte abrazo a todos/as.

Hasta siempre.

El mundo es de todos/as. Respetémoslo y cuidémoslo y él nos respetará y cuidará. No hay otra salida.


* Lo anterior es el testimonio de Juan Manuel Ramírez Sánchez, joven ingeniero forestal y ambiental, natural de Málaga (España), voluntario de la ONG “PROACIS”, quien en julio de 2010 nos visitara junto con su esposa Celia.  De carácter muy afable, al instante se hizo amigo de todos y a nosotros nos dejó un gran compromiso para seguir luchando por concienciar a nuestra gente y poner ya un alto a la contaminación, en especial de nuestros recursos naturales. Nos quedó muy claro en las charlas en el Instituto Pedagógico, de la necesidad urgente de la aplicación de un plan de segregación de la basura, teniendo como base la educación y la alianza sobre todo con los más pequeños.

En este ámbito, visitar esos dos focos tremendos de contaminación en nuestra localidad (como son el camal municipal, que por tres décadas sigue destruyendo el río Colpamayo, haciéndose urgente una reubicación o un reordenamiento del mismo, y, por otro lado, el botadero de basura de Rambrán, que está empezando a contaminar seriamente otrora vallecillos alejados de la “civilización”) fue un gran acierto y gran preocupación de Juanma, porque como él mismo dijo, fuimos con los profesores y futuros profesores de Ciencia y Ambiente para que sientan por sí mismos el hedor de esos lugares y tomar todos conciencia de una buena vez que tenemos que cambiar.

No queda otra cosa. Él hizo su parte, ahora nos queda a nosotros la nuestra… al Pedagógico, a la Comisión Ecológica amplia –que aún no se forma–, a Montaña, a todo Chota.

Bien por Juanma y su aporte a nuestra sociedad.

Sin embargo, nosotros como Montañas, quisimos regalarle el otro lado de Chota, el lado natural no contaminado. Entonces le guiamos en caminata por la “Ruta de Chanrayo”, donde le vimos emocionarse con la Gruta de Chul-Chul, el cauce seco de la Quebrada Seca, el Ojo de agua del Doñana, el desfiladero de Chanrayo –que seguro es lo que más recuerda– y la bellísima cascada del mismo nombre –a la que calificó como "chula"–.


También, en otro día, disfrutamos de la belleza del Bosque de piedras y de la aventura al interior de la Gruta de Negropampa.


Finalmente, la noche que lo invitamos a “La Cabaña”, donde hicimos una tertulia sobre Ciencia Ambiental, nos enteramos que en la lejana España también existe un lugar llamado “Doñana”, que es un parque nacional de 75.000 hectáreas, situado al sudeste de Sevilla (Andalucía), cerca del hogar de Juanma, y en el que se puede encontrar linces, flamencos, águilas y ciervos en un entorno de marismas y dunas, de las cuales algunas llegan incluso a los 30 m. de altura; pinos piñoneros y lavanda constituyen la vegetación principal.

Allí existe la posibilidad de realizar una visita guiada; además de que dispone de caminos y observatorios instalados. El Parque Nacional de Doñana está declarado por la UNESCO «Reserva de la Biosfera».

Bien por el Doñana andaluz. Y así tal vez a nuestro Doñana, el único valle y río cercano a nuestra ciudad que aún se mantiene limpio, podamos cuidarlo como reserva, pues ya tiene serias amenazas de contaminación debido a los tentáculos de -otra vez- nuestra "civilización".

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