2017:  "Año Montaña de la Concientización Ecocultural"

CONCHAN: PARAISO ECOARQUEOLOGICO (Parte I)

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Los vientos que a mediados de agosto normalmente nos llevaban a la cima del Iroz, de pronto cambiaron el rumbo y nos hicieron aparecer al otro lado del Querorco, en el plácido valle de Conchán. Esta vez, acompañando a Alan Herrera, quien está realizando un documental sobre los atractivos turísticos de este singular distrito, volvimos a caminar por las entrañas del mismo, remembrando los orígenes del Grupo “Montaña�, para hacer el reconocimiento de bosques nativos, lagunas, ojos de agua, chullpas, grutas, ya conocidas, así como visitar por primera vez el lado aún no registrado por la cámara montaña del resto de recursos ecoarqueológicos de Conchán, que compartimos a continuación.

Bajo el auspicio de la imponente Peña Blanca, coronando a la Escuela de Conchán, y a la que visitaríamos en un tercer día,

desde la idílica capital distrital, realizamos la marcha por el camino alterno hacia el Ojo de Agua del Conchano, que entonces supimos nace en las faldas del Chilinche, elevación situada a la derecha del Querorco, como una derivación de la misma.

En la ruta, visitamos una hermosa casa con un pequeño criadero de truchas, sustentado por la corriente proveniente del otro Ojo de agua (que hasta entonces desconocíamos), el mismo que fuera evitado en su momento de ser derivado también al proyecto Tinajones, convirtiéndose así en el único sustento actual del distrito.

A este ojo y a toda la zona se los conoce como La Playa y de éste nace abundante y límpida agua que irriga el hermoso valle del meandro, baña Conchán y con destino natural sigue su marcha pasando por el valle de Tacabamba hasta terminar en las profundidades del majestuoso Marañón, en los confines de la selva alta de nuestra provincia.

Continuando la ruta por una breve subida de unos diez minutos, entre exuberante flora nativa, como el cansaboca, nos encontramos con un molino de piedra abandonado, símbolo justamente de la desviación de las aguas del Ojo del Conchano hacia el Pacífico, que ocasionó la sequía del río entre la captación del túnel (que visitamos a continuación) y el aporte más abajo del Ojo de la Playa (acabado de describir).

Las piedras del molino, el canal también de piedra y el sistema hidráulico bajo la casa, son mudos testigos de un tiempo otrora provechoso cuando corría alegre el río, que ahora sólo lo hace cuando el caudal del Ojo del Conchano, en tiempo de lluvias, desborda la capacidad del túnel.

Entonces llegamos a este lugar, el Túnel Conchano, donde podemos apreciar con amplitud la bocatoma que deriva las aguas del Ojo del Conchano en el valle Doñana, al otro lado de la cordillera de Querorco, en el distrito de Chota. Como es sabido este caudal reunido es llevado luego hacia el río Chotano, el que a su vez también es derivado por el túnel de su nombre (en el distrito de Lajas) hacia el río Chancay, que lleva finalmente todas estas aguas al proyecto Tinajones, más allá de la yunga de nuestra provincia, para irrigar el amplio valle de Lambayeque. Ahora entendemos mejor el enojo de nuestra población al decir que es nuestra agua la que se lleva a la costa a cambio de nada, si recordamos lo que tuvimos que luchar y reclamar (mínimo) energía eléctrica, a cambio de todo esto.

Sorprendidos por la revelación del Ojo de La Playa, que repetimos es el único sustento de Conchán, del túnel avanzamos, siempre aguas arriba, y luego de pasar por una segunda piscigranja, hasta llegar una vez más al Ojo del Conchano, al mismo que en estos tiempos candentes de agosto lo encontramos casi seco... más de lo que habíamos imaginado.

Nuestra mágica naturaleza ha dotado a conchanos y chotanos de este ciclo tan perfecto, que llega a los valles desde las orientales alturas de Bellandina (distrito de Chalamarca), a través del río Subterráneo de los Andes, o ya de los humedales más cercanos de Yaquil, en el oeste del propio distrito conchano. Todos estos caudales parecen agotarse con los vientos del largo verano, pero pronto se retroalimentan con las primeras lluvias de setiembre y mejor aún con las intensas de octubre, responsables de la singular belleza paisajística de nuestra provincia.

Sin embargo, la visión del Ojo del Conchano, así como su par de Doñana, son preocupantes, si consideramos que aún falta todo un mes de sofocante estío.

A pesar de ello y muy contentos de haber estado una vez más en este mágico lugar, decidimos volver a Conchán por el lado que aún no conocíamos, siempre con la guía de nuestro nuevo amigo Elmer,

quien nos desciende por los canales que conducen tanto a las irrigaciones del valle (hacia la derecha) como el que lleva a la represa en una parte alta (hacia la izquierda), desde donde el agua luego casi en caída libre llega a la pequeña central hidroeléctrica que produce la energía con que se surte el distrito, ubicada en el mismo túnel Conchano.

Dato aparte, nos da Elmer, que el agua destinada para potable es captada en el mismo Ojo de Conchán y conducida por tubos enterrados hasta la capital distrital.

Del túnel, tomamos la vía de la carretera para completar el gran "8" de esta ruta que nos devuleve a Conchán.

Así volvemos a disfrutar del hermoso valle del meandro, ahora conscientes de que es alimentado gratamente y en buena y generosa dotación por el agua del Ojo de La Playa.

Este paraje de singular belleza, el valle Conchano, nos lleva una vez más con los haces del ocaso hacia un merecido descanso en Conchán, bucólico pueblo que podemos admirar en lontananza.

Sin embargo, nuestro descanso se altera, al tener que apagar un incendio forestal, provocado por la insensata creencia de que quemando los montes la lluvia regresa.

Arduo trabajo nos cuesta el sofocar la candela y más arduo el trabajo de convencer a los incendiarios de no volver a hacerlo. No queda más que seguir insistiendo y no cejaremos en nuestro empeño: la floresta llama a la lluvia, pero cuando ésta está viva; al incendiar los bosques, elevamos la niebla, provocando una mayor incidencia de rayos solares, agudizando  de esta manera el calentamiento global. Peor aún, luego de esta degradación, cuando la lluvia vuelve, cumpliendo su ciclo natural, propicia la erosión de la delgada capa productiva de tierra, deslizándola y dejando los cerros en roca viva. Aquí hacemos el llamado a los jóvenes conchanos que se forjan en las universidades del país y a los profesionales también conchanos que triunfan en el mundo, a trabajar en este sentido con la concienciación por su pueblo y a las autoridades políticas y ronderiles, actitudes más severas en estos tiempos de creciente escasez.

El segundo día, muy temprano, partimos en vehículo hacia las frías alturas de Cutaxi, a una hora de Conchán, donde nos reencontramos con la población que aún recordaba la chocolatada navideña que realizáramos en diciembre pasado.

Así, visitamos luego una vez más la gruta y las dos chullpas existentes en el lugar.

Surgiendo una nueva decepción: la chullpa grande ha sido notoriamente perjudicada, urgiendo la necesidad de realizar esa alianza de todos (autoridades, instituciones educativas y culturales, rondas campesinas y vecinos del lugar) para preservarla ya.

Con la particular visión de avanzar entre las bellísimas flores de poro-poro, no podemos dejar de visitar la vital laguna de Cutaxi, en el mismo poblado, donde hasta abreva muy alegre el ganado, para continuar el viaje a la hermosa laguna de El Granero, quien luego de despejar su velo de misteriosa niebla nos invita a fotografiar su belleza.

Lo cautivante de la misma, sin embargo nos lleva a incidir una vez más en el deterioro de su bosque nativo, así como en la proliferación de la especie invasiva del pino, que como sabemos no es recomendable sino en lugares donde los terrenos no son productivos.

De la laguna, realizamos la caminata por la estrepitosa ruta hacia los bajíos de Chetilla, donde menos mal encontramos a nuestra conocida Chullpa con el cuidado de costumbre, además de estar coronada festivamente con lanches, bromelias (tuyos) y demás especies de nuestra flora nativa.

Con la compañía de Elmer y el Sr. Julio Lara Rubio, regidor de cultura de la Municipalidad Distrital de Conchán, la registramos una vez más con el cariño con el que se reencuentran viejos amigos.

Entonces llega un guía que nos conduce a la ciudadela de Chetilla, donde tuvimos hasta la oportunidad de renombrar a una de las chullpas, como la Chullpa de los Chilimares, lo que es historia de la segunda parte de la presente montañaventura...

continúa en... Conchán Ecoarqueológico (Parte II)

•Comentarios•  

 
0 #3 Fredesvindo Rojas Vá •16-09-2012 22:18•
...urgente tareas de recuperación de algunas chullpas y la conservación del bosque nativo...y, alguna vez, volver a correr tras la redonda en el excelente campo deportivo de Chetilla...
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0 #2 sarela •05-09-2012 09:45•
Me encantò las fotos, buenas tomas, no dejen de enviarnos mas fotitos de nuestra querida provincia ok
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0 #1 jardiel •02-09-2012 23:34•
Gracias por hacernos recordar lo bella que es nuestra tierra, por preocuparse en darlo a conocer y por su conservación. Adelante.
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