2017:  "Año Montaña de la Concientización Ecocultural"

Chiriqipa: Talentos y Tesoros de Chiguirip (I)

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Relacionado con: I Congreso Cultural Ecoturístico Chiguirip 2013

Sabíamos de Chiguirip clásicamente por su música, por aquel emblema chotano llamado “Nube Blanca” y en los últimos años por el original y exquisito toque del “Dúo Chiguiripano” como por el desenfadado y pícaro canto de “Los Chiguiripanos”; y, cómo no, por sus renombrados chalanes y briosos caballos de paso triunfando en Sanjuanpampa.

Pero, ahora que hemos caminado casi palmo a palmo todo el distrito, Chiguirip se ha perennizado en nuestras retinas por su verdor exuberante, donde se contonean las nativas babillas, coronadas en palo rosa, dejándose seducir por los sementales y galantes alisos, hasta hilar embelesados el perfecto romance que fructifica la vida y conjurar, en éxtasis, la génesis del chiguiripano común y corriente, del caminante, que con su saludo afabilísimo y sonrisa gigante sintetiza a su bucólico pueblo como la inequívoca y singular… Tierra de la Hospitalidad. ¡Eso es Chiguirip!


Como veremos en adelante, en Chiguirip, todo es arte. Y fue nuestra naturaleza montaña quien nos hizo predisponer el calificativo requerido para Chiguirip, cuando terminamos de elaborar el proyecto Revaloración de la Diversidad Cultural Ecoturística del Distrito de Chiguirip”; no quedando ahora la menor duda de haberlo llamado bien, ratificándole, como Distrito Cultural Ecoturístico. Este proyecto, que es una iniciativa de la joven montaña, estudiante de industrias alimentarias, Diana Barboza Gálvez, consta de tres partes: una primera, que narramos en el presente artículo, que es el reconocimiento de los recursos culturales y ecoturísticos de Chiguirip, llevado a cabo en la semana del 11 al 15 de marzo; una segunda parte, con la realización del I Congreso Cultural Ecoturístico “Las Riquezas Escondidas de Chiguirip”, del 26 y 27 del mismo mes; y una tercera, a realizar en julio, durante la Fiesta Patronal del distrito, como es la Feria Cultural Ecoturística “Talentos y Tesoros de Chiguirip”, con la única y noble finalidad de dar a conocer el enorme potencial del distrito para convertirlo definitivamente en Cultural Ecoturístico, rescatando su pasado grandioso y explotando sosteniblemente sus recursos actuales, para beneplácito y desarrollo de su hospitalaria población y de las futuras generaciones de chiguiripanos.


Entonces, la amigabilidad de Yazuri y compañía, niños de la escuela primaria, que amenizaron nuestro arribo a la plaza del distrito, fue el mejor presagio a esta inolvidable estadía en suelo chiguiripano.

El centro poblado menor de Tugusa refrendó esa afabilidad, regalándonos sus fértiles campos y el afán de su gente apurando la madrugada; para luego, en el sosiego de la mañana, tendernos el arte de las mágicas manos de sus tejedoras.

Escuché por primera vez el término “caronas” (aparejos bordados con que adornan las sillas de los caballos), singulares obras de arte, que junto con los llamados “paisajes” (cuadros igualmente a punto cruz engalanando sus paredes) y los “tapetes” (para las bancas), obsequian vida y color a nuestros ojos, por suerte también de artistas.


Así, optimistas mujeres nos sorprenden más con primigenios tejidos y singulares labores a callua, que son nuestra delicia, además de innovadoras colchas a palillos donde imprimen los matices y combinaciones de su espíritu libre, que no es otro sino el de nuestra rutilante y colorida naturaleza chotana.

De paso por el colegio (I.E. “Eleodoro Benel Zuloeta”), donde aprovechamos para realizar las coordinaciones sobre el planificado Congreso Cultural Ecoturístico del 26 y 27 de marzo, el destino nos lleva a la casa de las flores,

donde madre e hija han convertido la rústica vivienda en belleza babilónica; hay que ver las enredaderas nativas y exóticas surgiendo de las bases de las paredes y a lo largo de todo el rededor de la casa.


El mediodía nos encuentra en lo alto y al borde del despeñadero de Puchaguaguana, respetable risco donde Maggi, por osada, se gana el apelativo de cholito, poniendo a prueba el vértigo de nuestros estómagos; mientras que una sorprendida perdiz, abandonando disparada el nido, nos agradece luego el sólo fotografiar sus violáceos huevos.

Rescatados por William con el volquete de la Municipalidad, que nos devuelve a la capital distrital (llamada Cercado), retribuimos a nuestros ánimos el bien ganado almuerzo, antes de estar a punto por la tarde en la siguiente cita... cita con nuestros ancestros: La Torre de Chiguirip.


La Torre de Chiguirip, con sus enigmáticos litograbados, algunos de ellos vistos en otros puntos de la antigua Cultura Chetilla, nos empujan a mostrarlos y seguir recuperándolos.



Nos alegra el que de las tres torres que existieron, según lo dicho, se mantenga la original (aunque como columna derecha de la actual capilla católica) y haya sido reestructurada una segunda (columna izquierda de la misma capilla) siguiendo el modelo de la primera.


Pero nos entristece encontrar, a pocos metros del lugar, como en tantos lares de nuestra enorme provincia, los maltratados restos de la llamada Torre quebrada, cuya iconografía igualmente nos sobrecoje el alma, especialmente por la figura de los siameses y el rostro del antiguo chiguiripano mirándonos (y como inquiriéndonos ¿qué haces tú por tu tierra?).


De vuelta al Cercado, disfrutamos de nuevo con los pastizales y el ganado profusos en toda esta comunidad altamente productiva de La Torre.

Cada talento y cada tesoro que se revela, hace que el tiempo se nos antoje pequeño, de modo que aprovechándolo y en medio de la lluvia y de la noche terminamos en las entrañas de la Mama Pacha, disfrutando de las filtraciones y el barro de la Gruta de Maraypampa (de todas las comunidades de Chiguirip, la más próxima al Cercado), donde Ángel Salvador goza como niño al que le han prohibido ensuciar el traje de fiesta.


El segundo día es un encuentro con el surrealismo, avanzando entre nuevas babillas y nuevos alisos que fantasmean en la niebla, en etéreo juego con los terneros nacidos quien sabe la noche anterior.

Atravesando Conga de Marayhuaca, con sus Cruces en espera de su festividad,

llegamos a Pichugán, no sin antes disfrutar de grandiosos sembríos de papa.

En el lugar, luego de invitar preliminarmente al director del colegio “José Gálvez Egúsquiza” para participar con su alumnado en el Congreso del 26 y 27 de marzo, visitamos la Gruta de Pichugán, con su enorme ingreso en plena pampa.

En realidad, esta es una amplia cueva de unos quince metros de profundidad, donde la filtración ha tallado con la sal del tiempo el perfil de un ignoto gentil.

Las autoridades ronderas nos guian entonces hacia el otro lado del camino de ingreso al centro poblado, donde nos encontramos con la réplica casi exacta del Acochingana de Colpatuapampa en Chota. En este caso, el cauce abriéndose paso entre la pampa se llama Ulcho, que llega al contrafuerte rocoso para profundizar sus límpidas aguas por el alucinante tragadero denominado Chílac, el mismo que cual si se tratase de un gigantesco intestino penetra en el submundo de la diosa Gea, oscuro y desconocido. Complementando el parecido con su gemelo chotano, el Chílac también tiene en su costado izquierdo una estrecha entrada de gruta que, según nos dijeron, se amplía más dentro con cierto peligro.

Con la ayuda de William continuamos en automóvil hasta la parte de la carretera a Tacabamba que aún se mantiene en buenas condiciones luego de tales lluvias. De modo que el fango sigue siendo nuestro compañero y recién nos abandona cuando nuestros pasos se desprenden en descenso vertiginoso hacia el valle de Tuspón.

Y mientras el rumor del río nos llama, comprendemos esta riqueza más de Chiguirip, sumando a lo suyo este cálido piso ecológico. Los niños juegan en la escuela de la comunidad, mientras nosotros acudimos sin más espera a los enormes brazos del sauzal. Los prados retozan de verdor, pintando seres paciendo en blanco y negro.

Siguiendo el rumbo de las aguas, vamos en busca de algún trapiche, motivo de la caminata, llegando sin pensarlo a casa de la artística familia Fernández Quispe, que nos acoge con un huerto pleno de nísperos, granadillas, guayabas y demás frutas tropicales.

Guiado llego hasta la Cruz de En Medio, singular espolón sobre el río Tuspón, que es el límite del distrito chiguiripano con el de Tacabamba, mientras que con el grupo enseguida vamos a las cascadas de la cercana quebrada de Yayucmayo – La Lima, tributaria del Tuspón.

Bellísimas caídas de agua escalonadas dentro de la exuberante floresta que tapiza la quebrada. Todo un paradisíaco regalo de la naturaleza.

Por último, para complementar la jornada, aparte de su deliciosa merienda compartida, la familia Fernández Quispe nos terminó de sorprender con el arte que en ese punto del distrito no podía faltar, es decir el teñido de hilos y la elaboración misma de los afamados pañones, del que el vecino distrito de Tacabamba ya ha hecho sello.

Infaltables también las caronas, paisajes y tapetes como alforjas y demás tejidos a callua con motivos o labores cada vez más bellos.

Así prescribe esta primera parte de nuestra visita a la Tierra de los Chalisos (anecdótico seudónimo con que, con todo respeto, se me ocurrió bautizar a Chiguirip, contrayendo los términos Chalanes y Alisos, como expresiones manifiestas e inmanentes del mismo… y que especialmente Maggi con énfasis celebrara); y todo como parte de un mundo misterioso que se nos antoja rememorar  como Chiriqipa (chiri: frío y qipa: intermitente), nombre probablemente original de esta bella tierra (traducida como frío intermitente, y entendida por su variabilidad de clima, que, como en gran parte de la provincia, suele jugar en un mismo día desde el frío jalqueño intenso hasta el cálido yunga, con sus matices de ensueño). Dícese que al conocer Chiriqipa, a los españoles les resultó difícil su pronunciación, de modo que lo trocaron por Chiguirip. Bueno, eso es cuestión de tradiciones… y aquí, lo que más nos impulsa es despertar el interés de tantos chiguiripanos exitosos diseminados por el mundo, que nos ayuden a querer aún más a su tierra.


* Desde Maraypampa, con la singular vista del Cercado, hacemos público nuestro Agradecimiento especial a la Municipalidad Distrital de Chiguirip por creer y financiar el presente proyecto y a los innumerables nuevos amigos que hemos cosechado a lo largo de nuestro incesante caminar por este pequeño pero inmenso y hospitalario distrito.

continúa en... Chiriqipa: Talentos y Tesoros de Chiguirip (II)

•Comentarios•  

 
0 #2 Marcial Mejía •15-08-2013 21:49•
El Consejo Directivo del Club Progreso Chiguirip - Lima, felicita la iniciativa del Consejo Directivo de la Asociación Cultural Ecoturística de Recuperación "Montaña" por tan importante labor en defensa y preservación de la biodiversidad, ecosistema y ambiente en general de nuestra querida provincia de Chota.
Asimismo agradecerles por el homenaje que realizaron a nuestra estrella vernacular y pionera del folklore cajamarquino Sra. Ítala Díaz Rojas y su conjunto "Nube Blanca".
Por las razones antes expuestas nos ponemos a su disposición para coadyuvar al fortalecimiento de tan importante institución.
Sin otro particular quedamos de ustedes
Atentamente
Marcial Mejía Martínez
Presidente Club Progreso Chiguirip - Lima
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0 #1 Froy •24-04-2013 20:46•
Sin palabras. Sólo felicitarte por la bella tarea que estás haciendo por hacer que conozcamos lo nuestro, conociendolo lo amemos, nos sintamos orgullosos de lo que tenemos, de lo que somos y así difundirlo... Felicitaciones. Ánimo sigue dándonos nuevos lugares para que las imágenes se queden en nuestras pupilas y los que estamos lejos sintamos orgullo por lo que somos. Bendiciones.
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