2017:  "Año Montaña de la Concientización Ecocultural"

Gruta de Chulchul, Ojos del Doñana y Cascadas de Chanrayo

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Recordando con Jorge Luis Díaz Collantes los primigenios tiempos Montaña, por enésima vez volvemos a recorrer la Ruta del Agua chotana, en su fase siete; es decir la que comprende, entre otros recursos ecoturísticos, los Ojos de agua que dan origen al río Doñana, los cuales emergen, al igual que los del Conchano, de las entrañas de Querorco.

Es nuestra mejor forma de recibir el año nuevo, 2014, reencontrándonos con una de las fuentes básicas de nuestro distrito de Chota.

Así, de pronto, en los caminos de Utchuclachulit, Nayeli realiza el hallazgo del día, al descubrir la huella del pie del mismísimo Polifemo.

Otra alegría para todos, igualmente, constituye encontrar especímenes de cardón (tan utilizados en antes para cardar los bordados), como también una de las especies de orquídea chotana, justo en los alrededores de la Gruta de Chulchul, nuestra primera estación en la Ruta de Doñana.

Las grutas son el contacto directo con las entrañas de la Mamapacha, y por sí sola la experiencia es algo inolvidable para aquel quien lo haga por primera vez; además Chulchul, pequeña en tamaño, sí, tiene la grandeza de conservar casi intactas sus estalactitas y estalagmitas. Este cuidado hay que reconocerle a su guardador, nuestro amigo Román Altamirano.

Maricielo nos contagia su emoción de niña, emoción a la que todos apelamos para disfrutar siempre al máximo de esta experiencia en el reino de la bellísima Perséfone.

En los ventrículos de la gruta se halla la estalagmita conocida como La Virgencita y el Niño, y hasta ella llegamos para registrarla y admirarla con la reverencia que nos lega la geológica historia del inmemorial escultor Cronos, el tiempo.

Luego hay tiempo de sobra para la creatividad, el esparcimiento y el jolgorio, cuando nuestras almas se mimetizan con la cal de la filtración sin sosiego.

Y en un descuido de Hades, hasta nos atrevemos a colocarnos su investidura.

Chulchul tiene la fórmula mágica para encantarnos con sus formas surrealistas, que estalactitas y estalagmitas se han unido poéticamente hasta convertirse en las extraodinarias Columnas de Hércules.

En el menú Montaña no pueden faltar las delicias chotanas, siendo la explanada en el exterior de la propia gruta el mejor lugar para el almuerzo, antes de continuar en sí hacia el hermoso y vital Circuito del Agua.

Así, luego de un ligero descenso, llegamos hasta el Ojo Seco, orificio en la roca de Utchuclachulit que, como indica su nombre, está seco; pero que en días de intensa lluvia, sobretodo en la jalca, el agua subterránea imprime una presión tal que el mismo se convierte en una descomunal implosión audible a kilómetros de distancia.

Y a pocos minutos, siguiendo el curso de la Quebrada Seca, nos hallamos una vez más con el verdadero Ojo del Doñana, aquel que literalmente nunca se seca, que nace de las incógnitas entrañas de la tierra en la falda de Querorco, protegido por arbustos y zarzas.

El sabor del agua que mana de la Mamapacha es sencillamente sublime... dulce; y no podemos sino sentirnos agradecidos ante la creación, la misma que incluso nos permite solazarnos con ella.

La Quebrada Seca (donde están posados los Montaña), es una manifestación exclusiva, como el Ojo Seco, de las jornadas intensas de lluvia en la parte alta, vital o jalca; que es cuando manifiesta su presencia con furia igualmente desmedida.

La aventura de la Ruta del Agua: Doñana, se complementa con el paso por el Desfiladero que nos lleva hacia el cañón de Chanrayo.

Entonces la magia se instala con mayor sorpresa y algarabía por parte de los nuevos visitantes, ante el encanto de las hermosísimas Cascadas de Chanrayo. El alma se siente más que gratificada, diciéndose para sí Vale la pena la caminata.

En adelante, el Río Doñana propiamente dicho, recorriendo su hermoso valle, fructifica la tierra, que, por cierto, se mantiene como uno de los puntos casi excentos de contaminación en el distrito de Chota.

Unas Manos de Akunta, finalmente, nos deleitan con el arte del balcón chotano, proveyéndonos el descanso merecido antes de volver al ritmo inequívoco de la ciudad y sus subterfugios.


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Comentarios  

 
0 #1 Marco Carvajal Atenc 02-02-2014 00:54
Hermosa e interesante excursión. Gracias por compartirla.
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