2017:  "Año Montaña de la Concientización Ecocultural"
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Insurrección de 1924: Osores, Del Alcázar y Benel
COMO SURGE LA REVOLUCIÓN
ESTALLIDO DE LA REVOLUCIÓN Y LA TOMA DE CHOTA
LA BATALLA DE CHURUCANCHA Y EL FUSILAMIENTO DE ALCAZAR Y DE BARREDA
LA REPRESION
LA RESISTENCIA DE BENEL
LA ETAPA FINAL SILUGAN Y SEDAMAYO
CONSECUENCIAS NACIONALES Y LOCALES
•Todas las páginas•

INSURRECCIÓN DEL AÑO 1924

OSORES – DEL ALCÁZAR – BENEL

Extraido de "Monografía Histórica de Chota" de Jorge Berríos Alarcón

 

LA DICTADURA DE LEGUÍA

Un golpe de Estado preparado con mucha anticipación y que estalló el 04 de julio de 1919, derrocó al Presidente Constitucional de la República, Señor José Pardo y Barreda y frustraron las elecciones que debían celebrarse aquel año.

El jefe de la insurrección fue el señor Augusto Bernardino Leguía Salcedo, quien el día del golpe se reunió en una casa de la calle Pando (cuadra nueve del jirón Carabaya), con el mariscal Andrés A. Cáceres, los doctores Mariano R. Cornejo, Arturo Osores, con los hermanos Jorge y Manuel Prado y otros más.

El día 05 de julio, Leguía como presidente de la república formó un gabinete compuesto por las siguientes personas: Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de Relaciones Exteriores, doctor Melitón Porras; de Gobierno y Policía, Mariano H. Cornejo; de Justicia, doctor Arturo Osores; de Fomento, Salvador Gutiérrez, de Hacienda, Ismael Idiáquez y de Guerra el general Carlos Abril.

El mismo día Leguía lanzó un mensaje a la nación ofreciendo mejorar el nivel de vida de los peruanos, la construcción de obras públicas y sobre todo la recuperación de Tacna, Arica y Tarapacá.

Entre las primeras medidas de su gobierno estuvieron la disolución del Congreso y la convocatoria de un plebiscito. Este a la vez que lo consolidó en el poder lo convirtió en Presidente Constitucional. Este Congreso, además, promulgó una nueva Constitución, el 18 de enero de 1920, con la cual, Leguía obtuvo todos los recortes legales para gobernar omnímodamente y convertirse en el más fatídico dictador del Perú.

El dictador Leguía no permitió la oposición política y trató de deshacerse de todo aquel que no le era incondicional; así a algunos les dio diplomáticos, en el extranjero, a otros les deportó y con la mayoría llenó las cárceles del país. Mientras tanto el pueblo seguía soportando el alto costo de vida, la falta de garantías, los abusos, etc. Más aún había implantado la Ley Vial, por la cual los campesinos debían trabajar obligatoriamente y gratis en la construcción de carreteras. Medida que fue aprovechada por autoridades políticas inescrupulosas para explotar más al campesino.

Así, vivía el Perú en los momentos en que se produce en Chota una rebelión destinada a no permitir QUE Leguía se reeligiera en el poder.


 

COMO SURGE LA “REVOLUCIÓN”

En la provincia de Chota y en sus aledaños, la gente habla con mucho interés y simpatía de la “Revolución de Osores y de Benel”. La verdad es que este movimiento no buscaba cambiar las estructuras del país ni acabar con la explotación del hombre peruano sino simplemente un cambio de hombres en el gobierno. Con buena intención se quería mejorar la administración y luchar contra la inmoralidad y la falta de patriotismo de Leguía.

El jefe del movimiento fue el doctor Arturo Osores, Ministro de Justicia al iniciarse el gobierno de Leguía, ex embajador plenipotenciario del Perú en Italia y que había sido deportado al Ecuador por el peligro político que significaba su presencia para la estabilidad del gobierno de Leguía.

En el país del norte, Osores se encontró con otros deportados, como el coronel Samuel del Alcazar y otros antilegiístas, quienes acordaron formar un movimiento para derrocar a Leguía. Fue entonces que establecieron correspondencia con políticos de diversas ciudades del Perú, entre ellos con el señor David Irigoin, quien se comprometió a formar un comité secreto “Pro- Revolución”, para derrocar a Leguía, enarbolando como postulados:

1. No permitir la reelección del Presidente Leguía.

2. Suprimir los malos manejos estatales y la corruptela administrativa y

3. Reimplantar la democracia y devolver las libertades públicas.

El comité comenzó a trabajar con mucho entusiasmo y comunicó a Osores que el golpe sería secundado por las fuerzas armadas de Arequipa, Cusco, Trujillo, Chiclayo y otras ciudades.

Por otro lado Osores se puso en contacto con ciudadanos de Chota comunicándoles su planes, encargando al señor Alejandro Castro preparar un grupo armado con el cual debería comenzar el movimiento.

En chota la iniciativa fue rápidamente aceptada, dado al gran prestigio de Osores. Luego se adhirieron otros ciudadanos como el señor Eleodoro Benel Zuloeta, Artidoro Díaz, etc. Se unieron a ellos los Arrascue de Lajas, los Díaz de Llama, los Castañeda de Querocotillo y ciudadanos de todos los pueblos vecinos, con cuyos voluntarios se organizó una considerable milicia.

En el movimiento estaban comprometidos políticos de alcance nacional, entre ellos el general Oscar R. Benavides, quien habría ofrecido su apoyo político, militar y económico, enviando armas a Eleodoro Benel.

Las comunicaciones entre los expatriados en Quito y los políticos de Lima, se hacía a través de un hacendado de Piura y de Tumán, hacienda propiedad de los Pardo. (José Pardo fue derrocado por Leguía en 1919). De Tumán a Chota las comunicaciones estaban a cargo de los señores Hermenegildo Ruíz y Pedro Coronado Díaz, hombres de confianza de los Pardo.


ESTALLIDO DE LA REVOLUCIÓN Y LA TOMA DE CHOTA

El movimiento se estaba preparando adecuadamente, para eso había venido el deportado teniente Barreda desde Quito para no despertar sospechas, figuraba como –Pedro Moya- mayordomo de la hacienda Silugán, propiedad de Segundo Benel, (hijo de Eleodoro). Este mayordomo, además de aconsejar a los colonos mejorar la agricultura, indagaba por las distancias, estudiaba los accidentes del terreno, se desplazaba por muchos lugares, etc.

Más tarde fue enviado el joven Tomás Castañeda hasta la frontera del ecuador (en Ayabaca) para traer al coronel Alcázar y al doctor Osores, quien venía disfrazado de sacerdote. Después de algunos días de descanso en Silugán (distrito de Callayuc), llegaron a la hacienda La Samana.

En tales circunstancias saben que el gobierno de Leguía a través de su servicio de inteligencia, ya estaba informado de los planes insurgentes y que había enviado a Chota un destacamento compuesto por 60 hombres al mando del capitán Benigno Alvarez y del teniente Zenón Noriega.

Eso motivó para que los rebeldes aceleraran sus acciones y decidieran tomar la ciudad de Chota como una voz de alerta a otros pueblos del Perú y a las fuerzas armadas que se habían comprometido.

Con 80 hombres bien armados, duchos tiradores, hombres de Benel, salen la noche del 19 de noviembre de 1923 por el camino de Chugur, rumbo a Chota, a donde llegan a las 6 de la mañana del día 20. El jefe militar coronel Alcázar dispuso que Eleodoro Benel (hijo) tomara la Subprefectura y las oficinas de correos y telecomunicaciones. Que Juan Fernández atacara al cuartel, (cárcel de la ciudad donde estaba la tropa). Que Neptalí Díaz atacara desde la plaza del mercado y que César Asenjo estuviera listo para auxiliar al grupo que lo necesitara.

El tiroteo agarró desprevenidos a las tropas gobiernistas y luego de la sorpresa respondieron con fuego continuado. Pero frente al ataque de los rebeldes y al verse cercados los gobiernistas levantaron la bandera blanca y se rindieron. Habían 04 muertos y muchos heridos.

El encargado de hacer llegar la rendición fue el gobernador don Miguel Coronado. El subprefecto Martínez fue hecho prisionero. El capitán Alvarez herido de una luxación y el teniente Noriega fueron hechos también prisioneros y luego dejados libres para viajar a la capital. La tropa también fue licenciada previa arenga de Alcázar, para que si quieren, se uniera a las fuerzas rebeldes que buscaban acabar con el oprobio y la tiranía.

Las armas de los gobiernistas fueron repartidas entre los mozos más eficaces de Benel.

Juan D. Vigil, autor del interesante libro “Benel, Caudillo Andino”, de quien extraemos estos datos, dice que al despacho del coronel Alcázar se presentaron dos personas de apellido Villalobos y Herrera, diciendo que deseaban autorización para abrir las puertas de la casa del hombre más acaudalado de Chota, don Catalino Coronado, Presidente de la Comisión Vial y quién se enriquecía con el sudor de los pobres que recibían socorro (adelanto) para trabajar en las haciendas cañeras de la Costa. Alcázar les respondió que “la revolución no quería cometer atropellos sino luchar contra la inmoralidad y el entreguismo de Leguía”.

Al día siguiente la efervescencia de la población era total. Los hombres hacían cola para engrosar las filas rebeldes. Los primeros en acudir fueron los alumnos del Colegio Nacional San Juan. Luego de ser anotados en un registro eran asignados a un grupo, el problema era que faltaban armas.

Por otra parte los gobiernistas huyeron de la ciudad o se refugiaron en el campo, entre ellos el médico Hermógenes Coronado Vigil, que siempre fue un destacado leguiísta.

Los Lanchinos.- El 22 de noviembre a medio día, hacían su entrada a Chota un grupo de hombres armados, montados en buenos caballos, briosos, bien enjaetados, con buenos aperos, y con herrajes de acero hacían resonar las calles empedradas, eran los lanchinos (de la campiña de Lanche en Cutervo). Causaron un gran alboroto en el pueblo y luego fueron rodeados por cientos de curiosos. Los lanchinos al mando de los hermanos Anselmo y Tadeo Vásquez y del Cojo Flores fueron muy bien recibidos y aceptados para engrosar las fuerzas rebeldes.

Así los insurgentes, rápidamente engrosaron sus filas con voluntarios de diferentes pueblos de la región, hombres que llegaban deseosos de luchar contra el gobierno de Leguía y que inmediatamente se ponía a las órdenes del coronel Alcázar.

El doctor Arturo Osores que se encontraba delicado de salud, recibe un telegrama en clave del comité de Lima, diciendo que las Fuerzas Armadas habían desistido plegarse al movimiento. Esta noticia, sorpresiva, aparte del desconcierto que causó fue difícil de explicarla, ya que, en realidad, no se sabía si el engaño era del comité de Lima o de las Fuerzas que se comprometieron.

Sin embargo, en tales circunstancias, no cabía otra alternativa que seguir adelante en espera de algún acontecimiento favorable.


LA BATALLA DE CHURUCANCHA Y EL FUSILAMIENTO DE DEL ALCÁZAR

Y BARREDA

El gobierno de Leguía que estaba al tanto de los acontecimientos, envió para combatir a los insurgentes dos destacamentos. Uno, el batallón de infantería de Lambayeque, venía de Chiclayo al mando del comandante Raúl Zavala. El otro al mando del mayor Rosas Morán tomaba la ruta de Cajamarca y constaba de 145 hombres.

Zavala tomó la ruta de Santa Cruz, donde recibió el apoyo de Fortunato Alvarado de los hermanos Aguinaga y de Anselmo Díaz (de Polulo), de Vidal Avellana y de otros enemigos de Benel. Zavala y su tropa se dirigió a La Samana. Allí, saquearon la casa hacienda, arrasaron con el ganado y luego provocaron incendio en las propiedades. Prosiguen su marcha hacia Chota, llegan a Utiyacu. Al día siguiente marchan hacia Lajas y luego ocupan la hacienda Churucancha a 5 kilómetros de Chota.

Por su parte los insurgentes al mando del coronel Del Alcázar, conocedores de la llegada de Zavala, pensaron ganar tiempo y sorprenderlo. El jefe ordenó que tres destacamentos marcharan al encuentro. El primero al mando de Segundo Benel, integrado por los lanchinos, con Avelino Díaz y el cojo Pedro Flores, quienes ocuparon las alturas de Marcopampa. El segundo agrupamiento iba jefaturado por Eleodoro Benel y el teniente Barreda, integrando como subjefes Neptalí Díaz y Epifanio Arrascue. Su objetivo era tomar la Jayua, atacar por el oeste y evitar la huida de los gobiernistas. El tercer grupo estaba comandado por el propio Del Alcázar y el abogado Osores, tenían como subjefes a Arturo Osores Gálvez y a un bravo chigiripano de apellido Rojas. Zavala al ver el desplazamiento de los rebeldes abandonó la casa hacienda y ocupó las faldas del cerro Condorcunca.

Alcázar y Osores ocuparon la casa hacienda para dirigir desde allí las operaciones. A las 9 de la mañana comienza el ataque de los rebeldes y el tiroteo se generaliza. Caen algunos muertos y hay varios heridos. Zavala consulta con sus lugartenientes y frente a la circunstancia, decide rendirse; aunque alguno le aconseja, resistir al máximo en espera de los chetillanos. En el acto un soldado gobiernista izó una bandera blanca. El júbilo invade a las fuerzas rebeldes quienes gritan ¡Vivan la revolución! ¡Muera el tirano Leguía!

Juan D. Vigil en su libro ya citado, cuenta, que don Eleodoro Benel se acercó a Del Alcazar y le dijo: “Coronel debemos aniquilarlos, definitivamente. Hasta darles hasta por el lado de montar, si no ellos acabaran con nosotros”

“De ninguna manera, comandante Benel” ¡Imposible! Replicó del Alcázar. “No es necesario terminar con ellos, hay que ahorra vidas, Benel”. Nos interesa. Hay que evitar inútiles derramamientos de sangre. Además están rendidos y falta solamente formalizar el acto de rendición”.

¡Coronel! Intervino Benel. En tono de súplica y de amenaza: “Otórgueme el mando de las tropas por dos horitas, un par de horitas, coronel, nada más…Hummm y va a ver cómo los hago volar a toditos como golondrinas. Para ganar la guerra no solo se necesita mapas y escuelas, coronel, también se necesitan pantalones bien puestos”.

Sorpresivamente atacaron la casa-hacienda el otro destacamento gobiernista, apoyados fuertemente por los chetillanos. La tropa al mando del mayor Rosas Morán contaba con 145 hombres además de los chetillanos. Era el amanecer del día 28. Los rebeldes se vieron acosados por dos frentes. La superioridad militar y numérica se impuso. Los rebeldes comenzaron a huir .

Arturo Osores, acompañado de su hijo Arturo, de Alberto Cadenillas, Taymundo Arana, de Fermín Arrascue huyeron a Lajas, pasaron por Cadmalca y llegaron a la hacienda Chumbil (San Pablo) de Lorenzo Iglesias. Allí permanecieron hasta enero de 1925 en que delatados por los hacendados Castro Pol fueron tomados prisioneros y vía Pacasmayo remitidos a Lima. Luego confinados a la isla San Lorenzo en donde permanecieron hasta el año 1930 en que Sánchez Cerro, después de derrocar a Leguía dio amnistía a todos los presos políticos.

Por su parte, Benel y su hijo Andrés, y su gente emprendieron marcha hacia Achiramayo. Segundo Benel con los lanchinos, después de pelear bravamente en Chuyabamba y al no poder resistir más se dirigieron a Cutervo y el Lanche.

Del Alcázar y Barreda que se habían quedado rezagados huyeron a Montán. Allí fueron identificados por César Campos y un grupo de hombres armados al mando del minabambino Anselmo Díaz, los tomó prisioneros y los condujo a Chota.

Por su parte las tropas gobiernistas al mando del comandante Zavala ocuparon la ciudad de Chota el 29 de noviembre (1924) a las 3 p.m. Por la tarde, (cuando celebraban el triunfo en la casa del doctor Hermógenes Coronado Vigil, en compañía de otros oficiales como Segundo Villacorta Arana, hijo de Wenceslao Villacorta) recibieron la noticia de la captura de Del Alcázar y de Barreda.

El pueblo de Chota recibió con mucha sorpresa la derrota de los rebeldes y en todas partes se murmulló. ¡Los chetillanos otra vez!

¿Y quiénes eran los chetillanos? Los chetillanos eran – en términos actuales – una fuerza para militar, organizada y y al servicio de los dueños de la hacienda de Chetilla, los Villacorta.

La gente recordaba como estos chetillanos apoyaron a Iglesias y a los chilenos en 1882 y “ahora al tirano Leguía”, decían.

Del Alcázar y Barreda fueron fusilados el 30 de noviembre de 1924 en una pequeña plaza. Sin juicio alguno y ser sometidos al fuero militar. Del Alcázar fue conducido por la calle La Alameda hasta la plaza donde debía ser fusilado. El teniente Barreda fue conducido desde el cuartes de gendarmes, despojado de sus prendas personales y después de ser apaleado y maltratado por su compañero de promoción el teniente Padrón.

Al decir de Vigil, el comandante Zavala, negó la última petición a los prisioneros. El coronel Del Alcázar había pedido hablar al pueblo y fumar un cigarrillo. Pero fueron fusilados por un pelotón de soldados. Y siguiendo la información de Vigil, el teniente Barreda murió instantáneamente, pero Del Alcazar cayó herido. No recibió el tiro de gracia y un soldado lo ultimó con una piedra por orden de Zavala.

En Lima, los diarios dieron cuenta a la opinión pública, en una forma muy escueta el día 1º de Diciembre. El día 2 fue llamado a la Cámara de Diputados, el ministro de Gobierno (hoy Interior) para informar sobre tales acontecimientos. El Ministro Manuel Jesús Salazar, se presentó a la cámara, el mismo día e informó: “Que tales bandoleros habían sido fusilados en la Plaza de Armas de Chota, frente a la Municipalidad para defender la constitucionalidad y el bienestar social”. Terminada la exposición el Ministro recibió estrenduosos aplausos y un voto de confianza. El diputado por Chota era el señor Guillermo Rey y lama, limeño que nunca viajó a Chota, además el hacendado Leoncio Villacorta, repudiado por Chota había recibido la diputación por otra provincia.

Como detalle diremos que el Ministro estaba mal informado por que los fusilamientos no fueron ni en la plaza de armas ni frente a la municipalidad sino en una pequeña plaza que hasta 1950 se le conoció con el nombre de Alcázar y que lamentablemente con el monumento a dicho personaje desaparecieron. Allí se construyó el Mercado Central.

El pueblo de Chota que fue testigo de los fusilamientos sintió estupor y terror por la forma violenta y la valentía de las víctimas. La opinión nacional no fue correctamente informada por los diarios, sólo se conoció la versión oficial.


LA REPRESIÓN

Como ya anotamos, Zavala y la tropa gobiernista hizo su ingreso a la ciudad de Chota el día 29 de noviembre; su política fue la represión brutal contra toda la población y en particular contra ellos que había participado en el movimiento rebelde. Ocuparon el colegio nacional San Juan, al cual lo convirtieron en cuartel. Los alumnos en el mes de diciembre tuvieron que dar examen en la casa de la alumna Esther Bernasconi. De igual manera ocuparon la casa de la señora Emelia Osores en la plaza de armas (donde ahora está el cine teatro Chota).

En aquella época en que no exitísa Amnesty International ni comité de Derechos Humanos, Zavala, jefe político y militar de Chota, se convirtió en amo y señor de bienes y vidas.

Sus tropas saquearon casas comerciales entre ellas de Eleodoro Benel. Además la tropa podía entrar a las casas comerciales, pedir mercaderías y licor y no pagar. Quitaban sus caballos a los campesinos sin que éstos ni siquiera podían protestar. Aparte de otros delitos.

Hizo fusilar a gente inerme como el viejo Carmen Anaya, apodado el Venado, quien fue a ofrecerle sus servicios, cuando antes había hecho lo mismo con otros rebeldes. En esa época hubieron michos desaparecidos. Sobre todo hombres de campo. Precisamente, cuentan que en el patio de la casa de la señora Emelina Osores, tomado como cuartel, cuando fue dejado, encontraron una fosa común con cadáveres y huesos.

Los cabecillas estudiantiles como Antonio Sánchez Bustamante fueron duramente perseguidos y buscados, otros como Oscar Novoa salvaron del fusilamiento por algún tipo de influencia.

El comandante Raúl Zavala fue trasladado a Lima y luego enviado a Francia donde murió. Lo reemplazó en el cargo el coronel Valdeiglesias.

Es necesario anotar que la represión duró todo el gobierno de Leguía, hasta que fue derrocado en el año 1930.


LA RESISTENCIA DE BENEL



¿Quién fue Eleodoro Benel? Se discute si Benel fue un abigeo, bandolero, malhechor o un guerrillero idealista, un luchador social. Pues no fue ni lo uno ni lo otro. No fue un bandolero tipo Daniel Pérez Sánchez, ladrón de ganado para subsistir. Un desadaptado social. Tampoco fue un guerrillero, tipo Luis de la Puente Uceda que buscaba una patria libre sin explotados ni explotadores.

Benel fue un hombre acaudalado, dueño de haciendas, de tierras y de negocios, con hombres a su servicio, que circunstancialmente y pensando en un futuro promisorio tomó parte de un movimiento político armado para derrocar al dictador Leguía. Claro, Benel tenía problemas con la justicia, porque escapó de la cárcel de Cajamarca en el año 1919 cuando fue detenido por problemas personales con otros guapos de la región.

Por otro lado el bandolerismo era una consecuencia social de la época. Existía en la provincia de Chota, en todas las aledañas y en muchas del Perú con todas sus consecuencias. El bandolerismo era fruto de la impotencia del poder judicial, del abuso de las propias autoridades, y la carencia de recursos económicos de algunos hombres, quienes ingresaban a un grupo armado como un medio de vida y también del ejemplo de las fuerzas armadas paramilitares que tenían los hacendados para defender sus intereses desde épocas inmemoriales. El bandolerismo, significó, además un enfrentamiento entre campesinos.

Pero el movimiento encabezado por Osores distinguido político, maestro, abogado, diplomático y el Coronel Del Alcázar, distinguido militar tacneño no tuvo nada que ver con el bandolerismo.

Con el fusilamiento de Del Alcázar y con la prisión de Osores la insurrección terminaba, pues habían desaparecido su jefe militar y su jefe político. Pero Benel no depone sus armas y decide seguir luchando; para ello tenía a sus hombres armados que lo seguían incondicionalmente, conocía la topografía del terreno, a las gentes y tenía dinero.

Benel, después de la debacle de Churucancha se dirige a Achiramayo y al encontrar sus campos arrasados y sus casas incendiadas, jura “luchar hasta el final y no perdonar nunca a los cachacos piojosos”.

En su comarca se hizo fuerte y esperó que fueran siguiéndolo. Así ocurrió. El capitán Ezequiel padrón salió de Chota con más de 50 hombres. Llegaron al pueblo de Andabamba, cerca de la Samana, pero antes que se decidiera atacar a Benel, éste lo sorprendió. En la refriega murieron más de 20 soldados. El resto huyó. Benel se sentía seguro.

En una segunda incursión y con el mismo fin, salió el teniente Gárate desde Santa Cruz, con un escuadrón de caballería. También pensó sorprender a Benel, quién conocedor del terreno y del arte de la guerra, lo dejó que se aproximara hasta el punto estratégico y atacó. Gárate y su escuadrón tuvo que huir dejando algunos muertos, los buenos caballos y armas que tanta falta le hacían a los insurgente.

Una tercera incursión hizo el comandante Valdeiglesias con un batallón de infantería Nº11 de Lambayeque , de donde salió en Enero de 1925. Legando el 20 del mismo mes a las inmediaciones de la Samana. Siendo avistados por los hombres de Benel, quien tenían una fuerza armada integrada por sus hijos, Andrés, Segundo y por sus hijas Lucila y Donaltilde, expertas en el manejo de armas de fuego.

Valdeiglesias atacó con todo ímpetu, pero al final no pudo vencer la resistencia de los rebeldes quienes atrincherados respondían con igual fuerza a los gobiernistas. Viendo que todo era inútil el jefe del escuadrón ordenó a los sobrevivientes, la retitrada, dejando descenas de muertos. De lado de los benelistas cayeron 18. La lucha duró todo el día.

El Éxodo.- A pesar del triunfo, Benel y sus lugartenientes Misael Vargas y César Asenjo, quienes siempre estuvieron de parte de Benel y luchando bravamnete en todas las contiendas, acordaron dejar la Samana y retirarse a Silugán, tanto porque carecían de municiones como porque –talvez- querían ya la paz.

La caravana estaba compuesta por Benel, sus lugartenientes, sus hijos, viudas, y más de 60 fusileros fidelísimos. Sumaban unas 200 personas entre hombres y mujeres, e hijos de los combatientes. La ruta fue La Esperanza, La Cordillera de Huambos, Mamabamba, Callayuc y al fin las montañas y los bosques de Silugán. En el trayecto tuvo que enfrenterse a una banda gobiernista capitaneada por Manuel Alarcón en Cahbarbamba. No hubo mayores contratiempos. La larga y penosa jornada duró cuatro días.

Siguiendo la información de Juan D. Vigil en su libro ya citado, Benel habría recibido en Silugán, material de guerra y una carta del general Benavides, donde le decía que pronto se levantarían las tropas del ejército y que viajara a Chiclayo con urgencia.

Benel, habría aceptado la noticia de buen agrado y se dirige rumbo a la Costa, el 11 de Marzo de 1925, pasando por diversos pueblos en los cuales su presencia alborota a atoda la población, provocando comentarios y especulaciones. Llega al pueblo de Niepos y envía un propio (emisario) a la hacienda Tumán para cerciorarse de la verdad de las cosas. Al cabo de algunos días recibió sólo desesperanza, comprende –una vez más- que su sitio es Silugán. Emprende el regreso.


LA ETAPA FINAL: SILUGÁN Y SEDAMAYO

En la zona de Chota no solamente operaba Benel, sino que según manifiesta el general Rómulo Merino Arana, en su libro Historia Polocial del Perú, su página Nº 166 (1) existían las sgtes. Bandas armadas:

“En Sedamayo y Silugán actuaba Eleodoro Benel, el más temido de la región; en Lajas, los Villalobos; en Pallac y Camsa, los Vásquez y Misael Vargas; en Santa Cruz, los Soberón; en Callayuc Fermín Arrascue; en Querocotillo, los Castañeda; en la hacienda Jerez (Celendín) los Alfaro y los Marchena; en Tacabamba, los Mejía; en Yerbabuena (Callayuc), los Barón; en la Samana, Anselmo Díaz; y en fin, cada lugar había una banda grande o pequeña ”. Todos recibían la misma denominación y el mismo trato. Aunque en el fondo las fuerzas del orden no sabían quién es quién; es decir quiénes eran bandoleros en es estricto sentido de la palabra o quiénes eran bandoleros políticos. Ya que el mismo general Merino Arana dice en la pag. 179 de su mencionado libro que Benel fue un bandolero político.

Así, Benel, era para el gobierno un objetivo –con el que se debía acabar por el peligro político que significaba: un foco de resistencia que podía expandirse. Era un paladín y un ejemplo para el resto de bandoleros de la zona, y era un reto para las fuerza gubernamentales que hasta entonces no podían con él.

El coronel Valdeiglesias que vino de Chiclayo con 145 hombres, lo perseguía: sus fuerzas habían chocado con las de Benel en más de una oportunidad sin ningún éxito.

Por eso es enviada desde Lima la segunda compañía de la Guardia Civil (recientemente creada) y un escuadrón al mando del coronel Antenor Herrera, teniendo como subjefe al capitán Emilio Vega.

Salen el 04 de Enero de 1927 con destino a Eten – Chiclayo. De esta ciudad se dirigió con 70 hombres de caballería por la ruta de El Izco – Llama, llegando a Chota el 12 de febrero. Otra parte de la compañía partió por la ruta de Carhuaquero Santa Cruz al mando del mayor Emilio Vega (El grueso de las tropas dice Merino Arana). Llegando a Chota el 22 de febrero contaba con 260 hombres de tropa aparte de los oficiales. Contaban con fusiles y ametralladoras modernas.

De Chota se trasladan a Cutervo, el 20 de junio de 1927, desde donde trazan un plan de operaciones para acabar con Benel.

El plan se cumple con éxito y capturan a bandoleros rebeldes, a quienes fusilan en el acto y sin ningún trámite ni juicio. Así cayeron los hermanos Vásquez de El Lanche; Epifanio Arrascue en Callayuc, los Barón en Yerbabuena y Queromarca; etc. Para capturar a Benel fue necesario movilizar a las dos fuerzas. Las regulares del ejército y las de la Guardia Civil. Según el general merino arana en el libro ya comentado el coronel Valdeiglesias (Ejército) contaba con 365 hombres y Herrera (G.C) tenía más de 300 hombres. Según Juan D. Vigil cada fuerza tenía más de mil efectivos. En cualquier caso: ¿Tantos efectivos para reducir a un hombre?

Y la muerte le llega a don Eleodoro Benel el 27 de noviembre de 1927, en el lugar denominado El Arenal, (hacienda Silugán, distrito de Callayuc) a donde se había refugiado, estableciendo su último reducto entre bosques y cuevas.

Según Merino Arana, deneral G.C. , antibenelista, fue el tiro de un efectivo civil el que le cegó la vida. Según Juan D. Vigil decidido benelista, Benel se suicidó antes de caer prisionero. Así también lo atestigua Lucila Benel, que estuvo hasta el último minuto al lado de su padre, en una carta publicada en el diario El Comercio de Lima, el 24 de setiembre de 1963, en respuesta a otro artículo publicado en el mismo diario el 10 del mismo mes, sobre Benel y el bandolerismo. En Chota, desde liño,siempre escuché se suicidó. Particularmente creo que fue suicidio por los sgtes. motivos:

1. Benel sentía un profundo odio por “Los Cachacaos” quienes devolvían los mismos sentimientos.

2. Benel sabía que le había llegado la hora, que una bala acabaría con él en lucha o en prisión. Todo prisionero era fusilado en el acto. No había alternativa.

3. Su temperamento, su valentía, su orgullo no le permitía darle ese gusto a “los cachacaos”.

Con su muerte dice Merino Arana, “terminó este legendario personaje de 67 años, enjuto, con su barba y cabellos ampliamente crecidos por el tiempo, la camisa de mísero tocuyo y el pantalón de loneta, sucios y rotosos, los pies descalzos y la salud a medias” “Cerca de un año vivió acosado por la formidable fuerza que no podía tocar fajina, sin antes haber sentado el acta de muerte”.

 

Eleodoro Benel fallecido, a su alrededor el ejército
Noviembre, 1929


CONSECUENCIAS NACIONALES Y LOCALES

LA INSURRECCIÓN DE Chota, movimiento que estalló inmaduro o que no estuvo suficientemente calculado, fue al mismo tiempo el movimiento armado más fuerte que afrontó el gobierno de Leguía, a excepción del que lo derrocó. Por lo tanto tuvo sus repercusiones nacionales y locales.

Consecuencias Nacionales:

1. El gobierno de Leguía conocido en la política peruana como el oncenio (1919 – 1930) después de este movimiento se vio robustecido y gobernó despóticamente suprimiendo todos los derechos civiles a los ciudadanos. Suprimió la libertad de prensa, llenó las cárceles de opositores y fueron miles los deportados.

2. Durante su gobierno se perdió definitivamente Arica cuando el Perú estaba en las mejores condiciones para recuperarla.

3. Leguía entregó traidoramente el Trapecio Amazónico (Leticia) con 32,000 kilómetros cuadrados a Colombia, sin que mediara problema alguno con ese país. Hecho que lo mantuvo oculto por muchos años y que motivó una propuesta nacional y un levantamiento popular en Iquitos.

4. Durante el gobierno de Leguía la penetración del capital norteamericano se afianzó definitivamente. A su fatídico gobierno se debió la entrega de la Brea y Pariñas a la International Petroleoum Company. Entregó los ferrocarriles a los ingleses, acentuó la explotación del hombre por el hombre, etc.

Consecuencias Locales:

1. Chota y todos los pueblos de la región vivieron durante el oncenio sin garantías de ninguna clase, pudiendo ser encarcelados o muertos en cualquier momento, hasta por caprichos personales. Bastaba con acusarlos de bandoleros y opositores.

2. Realmente se desató un ola de bandolerismo –o se acentuó el que había- el cual fue liquidado con fusilamientos in situ. No hubo juicios no comprobaciones.

3. El presidente Leguía suprimió toda ayuda a Chota y a los pueblos vecinos y durante el oncenio no se ejecutó ninguna obra ni se dio beneficio alguno.

Los diputados Guillermo Rey y Lama y Leoncio Villacorta jamás protestaron por los abusos cometidos contra el pueblo. Su paso por el Congreso Nacional no ha dejado huella. Y para la historia de Chota son ejemplos negativos.

•Comentarios•  

 
+1 #4 Manuel •21-03-2015 16:41•
Qué bonito reportaje, estaba indagando sobre mis familia y encontré esto del hermano de mi padre Tomas Castañeda Velasquez.
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+1 #3 CésarGilbertoSaldaña •20-10-2014 15:37•
Este es el hecho histórico que queremos institucionaliz ar como parte de la historia de nuestra Patria Chica CHOTA. Al cumplirse el 90º Aniversario de la Revolución de Chota un grupo de Chotanos nos constituiremos en esa ciudad para conmemorar tal acontecimiento que es una lucha heroica en pro de la libertad y de la democracia. Invitamos a todos los chotanos de buena voluntad el próximo 22 y 23 de noviembre de 2014 a acompañarnos en este acto cívico de reconocimiento de un hecho que forma parte de nuestra identidad como pueblo luchador, defensor de la libertad.
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+1 #2 Miriam •14-08-2013 12:57•
Muy interesante resumen, justo lo que necesitaba saber, porque mi hijo de 8 años lo va a representar y era importante conocer algo mas de este personaje.
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+3 #1 joanne •12-05-2011 15:04•
Bueno me parece interesante pero quisiera saber si podria usted poner las fuentes de donde consulto para hacer este trabajo es que yo tambien me e interesado por el estudio de Benel y quisiera saber mas, gracias.
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