2018:  "Año de la Promoción de la Chotanidad"
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TAITA TISHCAO

Segundo Rojas Gasco

Juan Vigil Medina es un notable historiador, un destacado hombre de letras, chotano nacido en Bambamarca (según su propio decir), hombre sencillo y culto y comprometido en la lucha social de los peruanos. Con su debida autorización —y como una oportunidad para rendirle homenaje— copiamos de su libro “Hablillas de la Tierra Pueblo” (Pág. 39 – 41) el capitulo “El Soldado Libertador”

«Le llamaban el taita “Tishcao", así, a secas, y según relataba mi Viejo, se aferraba a la vida —que transcurría en forma muy elemental— como Noé en su arca.

Su estirpe fue, pues, de libertador.

¿No sabemos su nombre? ¡Oh, ingratitud de nosotros! Seguro que lo tuvo. Claro... MANUEL DELGADO se llamó. Eso sí, podemos afirmar que fue un campesino chotano, que junto con otros cinco avió mi bisabuelo.

Cuando el general don José de La Mar estuvo en Cajamarca, reunió los rezagos de las tropas peruanas de Santa Cruz; las unidades que se habían sublevado contra Riva Agüero; los soldados que el argentino Necochea salvó de Lima y Callao cuando la entrega de los Castillos; y las fuerzas que se iban creando a medida que le afectaban reclutas de Costa y Sierra; formando así una división Peruana de más de 3,000 hombres.

Se sabe que gran parte de los reclutas peruanos fueron destinados a completar los efectivos de los ejércitos de Colombia, razón por la que, pese a la numerosa cifra de enrolados peruanos, La Mar sólo llegó á tener los indicados efectivos.

Allí sirvió el soldado de infantería `Tishcao", veterano de Ayacucho, donde el 9 de diciembre de 1824 se batiera contra otro chotano bragado y de muy malas pulgas, Don Juan Antonio Vigil, Brigadier, o General de Brigada del Real Ejército, que desempeñaba muy alto cargo: Ayudante de Campo del Señor Virrey.

Su hermano Ponciano, en contrario, aportó dinero, alhajas, y pagó cupos al Tesoro Público de Chota, que junto con el de Cajamarca, Lambayeque, Piura, Trujillo, Huamachuco, Pataz, Chachapoyas, Jaén, Maynas, Santa y Huaylas, debían entregar, además, plata, oro, perlas, diamantes, etc., estando Bolívar en su Cuartel de Trujillo. Esto dijo mi abuelo Adolfo.

"Tishcao", figura en el rol de revistas de 1824 ("El Peruano") en el Batallón de Infantería Nº 1.

Decía mi padre, que “Tishcao" era un soldado libertador cholo, muy disciplinado y de temple.

Acostumbrado a efectuar marchas forzadas a más de veinte leguas por día; aclimatado al soroche; de gran movilidad, y que saltaba por entre riscos tanto como un guanaco.

Que al conmemorarse cada año el día de esa gloriosa batalla —segundo día de la festividad de la Patrona de Chota—, era exhibido en hermosa y trascendente procesión, alhajado con espantavillanos, vistiendo su abigarrado uniforme: chaqueta y pantalón de magnífica presentación. En la gran procesión intervenían grupos cívicos; entidades públicas y privadas; el pueblo todo, que entonaba himnos y canciones marciales; no faltando nutrida variedad de grupos de danzarines con maichiles en gallarda competición, loas, tarasca y danza de pallas, vaca loca, juego de sortijas y alcancías, hoy casi en desuso; toda una mezcla de patriotismo y fiesta popular con el pretexto del viejo vencedor de Ayacucho; toda una romería con cohetes, banda y lo demás.

Su figura rígida, todavía corpulenta, iba diluyendo a medida que enrarecían los acompañantes de aquel que supo y pudo soportar el ruidoso horror de la guerra de independencia; héroe campesino que, pese a los perfiles epopéyicos, no escapó al fatalismo histórico, el ser un instrumento al servicio de la clase social económica dominante, única mentora, guía y usufructuaria de la denodada empresa de la "emancipación".

Manuel Delgado, muerto en julio 31 de 1899, convocó a su sepelio gran procesión de dolientes y admiradores, incluso muchachos del Colegio a invitación de la autoridad de entonces.

Se le rindieron honores correspondientes a su calidad de héroe.

Terminados los discursos oficiales y las intervenciones de los espontáneos –que no faltaban- empezaron a retirarse los concurrentes hablando entre ellos por grupitos, orgullosos de tener un paisano héroe de las batallas de Junín y Ayacucho.»

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