2018:  "Año de la Promoción de la Chotanidad"

La Unidad de los Contrarios

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Cierto día el Reino del Cielo y del Infierno fueron estremecidos por los tambores de la guerra, entonces el Diablo y Dios descendieron intrigados para averiguar lo sucedido en la Tierra.

Habiendo reunido a todas las criaturas del mundo, Dios dijo: ¡Si os dejé el amor entre vosotros! ¿Por qué odiáis y matáis al prójimo, atesorando en sus almas egoístas sentimientos? ¡Despójense pues de tales sentimientos perversos y devuélvanlos a quien se los dio! Sintiéndose aludido el Diablo por aquellas palabras, replicó: ¡Bien os dijo que su reino no es de este mundo!, ¿Cómo sobreviviréis al mío, si sólo tenéis por sentimiento al amor? ¡Despójense pues de tal sentimiento inútil y devuélvanlo a quien se los dio!

Entonces el Hombre, como era el Señor del Tercer Reino, dirigiéndose a las demás criaturas del Mundo exclamó, a viva voz: ¡Demos al Diablo lo que es del Diablo y a Dios lo que es de Dios! Todas las criaturas obedecieron y entregaron al Diablo sus instintos, el egoísmo, la gula, la codicia, la envidia,  la lujuria, la furia, el odio, deponiendo sus espadas, garras, colmillos, cornamentas, ponzoñas, colas y venenos que fueron recibidas por el Diablo y con las cuales se vistió. Por su parte Dios recibió el espíritu de solidaridad, el principio de igualdad, la equidad, el valor de la justicia, el sentimiento de perdón, la compasión, la misericordia, la piedad y él se vistió de amor.

Y así se hizo la paz sobre la Tierra y los seres volvieron mansos a sus reinos luego de despedirse por siempre. Pero por desgracia fue así por breve tiempo.

El pacto impedía que se hicieran sacrificios, las bestias no podían satisfacer su apetito, estaban inquietas, impacientes y no aguardaron más. Entonces se escuchó el rugido del hambre entre las fieras despertando al natural instinto quien sediento de sangre, ordenó en grito: ¡Se construyan las armas nuevamente! ¡Porque en el Mundo la vida lucha contra la muerte y el equilibrio de la paz se hace con guerra! Entonces redoblaron nuevamente los tambores, el hombre despojó y esclavizó al hombre y a la bestia acaparando las riquezas que no bastaron a su voraz egoísmo y sus aliños, la gula, la codicia, la envidia, la furia, la desigualdad, la miseria, el odio, entonces fue la maldad sobre la Tierra.

Y como se hizo la guerra y muchas fueron las muertes ordenó el instinto nuevamente: ¡Se reproduzcan los guerreros! ¡Se cuide abnegadamente a la prole! ¡Impere la solidaridad entre los supervivientes! Posteriormente se estableció el perdón al enemigo previo arrepentimiento, juicio y castigo, renaciendo el valor de la justicia, el sentimiento de bondad, la misericordia y la piedad y fue entonces el amor sobre el planeta. Y así el hombre y las demás criaturas del Mundo tomaron y se vistieron de Diablo y de Dios, unidad y lucha de contrarios.

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