2018:  "Año de la Promoción de la Chotanidad"

El C.D.Ch. de Wálter Gavidia Muñoz

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En una sociedad como la nuestra el éxito de cualquier institución radica, indudablemente, en el accionar de sus dirigentes; bajo este precedente me permito recordar a don Walter Gavidia Muñoz, hago esta semblanza porque este desaparecido señor dejó huellas imperecederas en el seno de esa gran institución que fue el C.D.Ch., al que condujo desde la cúspide y también desde el llano, porque a su club lo llevaba en el corazón.

¿Quién no recuerda al Viejo Walter? como cariñosamente se le trataba a este enorme dirigente, que con su carácter firme impregnó además amor y respeto en la familia auriazul, bajo el slogan “Mente sana en cuerpo sano”. Dirigentes como él muy pocas veces encontramos, quizá existan muchas razones, esto se demuestra con la caída de muchas instituciones deportivas y culturales en Chota, hemos perdido valores que sí los tenía Walter Gavidia.

Me viene por la mente una tarde de entrenamientos del Club Cultural Deportivo Chota, en el hoy estadio “Ramón Castilla”, de pronto todos al unísono manifestaron ¡Llegó el Viejo Walter!, volteamos y su presencia era una realidad; aquella presencia que indicaba respeto, responsabilidad y mucho más, valores que hoy están muy deteriorados. Pero lo más curioso de todo esto es que, guitarra en mano, sombrero de palma fino y lentes muy oscuros, echaba un vistazo a jugadores, hinchas y allegados, para luego tomar asiento en la pampa; nosotros, ante la mirada penetrante de Walter Gavidia, nos acercábamos lentamente, afinaba bien y se iba escuchando la melodiosa voz de este gran dirigente, para qué te cuento, empezaba cantando lo que por cierto se adaptaba a su gruesa voz, recuerdo con cierta calma aquella canción… Vereda tropical.

Pero allí no quedaba, las canciones venían unas tras otras, hasta complacer a quienes lo rodeaban, luego de cada canción, echaba otro vistazo a los jugadores que entrenaban y si por mala suerte observaba un acto de indisciplina o desgano, se escuchaba a todo viento ¡Oye carajo! si no quieres al C.D.Ch. lárgate, aquí no quiero camarones; solamente nos quedaba mirarnos y, vayan a ver, con qué ganas se preparaban los muchachos. Quienes lo recordamos y tuvimos la suerte de conocerlo, nos embarga la tristeza, porque el Viejo Walter fue un dirigente con clase y calidad.

Nació para llamar la atención, qué voz para cantar y, para reír ni qué decir, quien lo escuchaba sin verlo decía ese es el Viejo Walter. Muchas cosas les quisiera contar, porque no sólo era serio en la calle o en el campo deportivo; sino también en el seno del C.D.Ch. es decir en el local institucional. Llegaba y miraba ligeramente, todos lo saludaban con respeto y a viva voz contestaba el gesto de los que nos reuníamos noche a noche. Pero si por descuido o qué sé yo, algo andaba en desorden, pobre del encargado de administrar el club, se ganaba el sermón de la noche, esta reacción oportuna desde luego no era del presidente del club sino más bien de la persona que solía mostrar al C.D.Ch. como una verdadera institución al servicio de la colectividad chotana.


Reitero, muchos lo recordamos con tristeza, su temprana desaparición nos dejó una larga tarea que hasta hoy no la podemos cumplir. Todavía escuchamos decir: “Había Viejo para rato! Lo importante de ese viaje sin retorno es que se fue viendo jugar a su C.D.Ch. en esa aciaga y agitada tarde de fútbol en la ciudad de Cutervo en la que un fatal impacto nos anunciaba que estaba muy cerca el adiós deportivo de don Walter Gavidia Muñoz.

Desde esta tribuna mi imploración por este gran hombre que vive en nuestras mentes y corazones. Viejo amigo, descansa en paz.

: César Eduardo Verástegui Navarro

Fuente: Columna: Deportes "La Tribuna del Cheche" (Órgano Periodístico Regional “Norte”, N° 27, Enero 2001).

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Nota de redacción Montaña: En cuanto volví a tener en las manos el ejemplar de la revista “Norte” (dirigida por Carlos Idrogo Bravo), transcribí el presente artículo, convencido de que en verdad Sí hay Viejo para rato, sí hay Walter Gavidia Muñoz para el bien de Chota. Lo que se hereda no se hurta y esas cualidades dirigenciales, canoras y artísticas en general y de responsabilidad y dedicación plenas, el Viejo Wálter supo imprimir y en qué forma en sus hijos; y para suerte nuestra, dos de ellos son Montaña (Walter hijo y Olinda) y con ellos compartimos y aprendemos a aplicar en cada jornada esas características descritas de Wálter padre. Sirva asimismo este artículo para homenajear al Club Cultural Deportivo Chota (el querido C.D.Ch.), haciendo votos porque resurja y convoque, como sabe hacerlo, a toda la hinchada y volvamos a llenar el estadio como en los tiempos de Wálter Gavidia Muñoz.


Bonus: Cuando niños, en el barrio en “ele” del Frigorífico Pesquero de Chota (cuadra 6 de Gregorio Malca y también 6 de Ponciano Vigil), para jugar a las escondidas, utilizábamos los jardines anteriores y parte del hermoso chalet de don Walter Gavidia Muñoz (curiosamente y con el tiempo la actual sede de A.C.E.R. “Montaña”). El castigado, más aún si era invitado en el barrio, no atinaba por esto a encontrarnos entre los cretenses recovecos de la enorme propiedad; pero sí que antes lo hizo su dueño, el temible don Wálter, cerrándonos el paso a Nando y a mí en el callejón de salida. Completamente aterrados, debido a su fama de severo, y conscientes de que no le gustaba que maltratásemos sus hermosos cultivos de berenjenos y flores, en la penumbra –que acentuaba sus gestos–, le vimos levantarnos la mano, y al tiempo que clavaba en Nando su penetrante mirada, con bronca voz, a él le dijo: ¡Anda, límpiate esas velas!

Nuestros nueve años escaparon a apretujones por entre sus piernas, y aquella noche, del tremendo susto, Nando curóse por fin del problema muconasal que arrastraba desde la infancia más primera.

: J. Milton Antezana Sánchez

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