2017:  "Año Montaña de la Concientización Ecocultural"

Chiriqipa: Talentos y Tesoros de Chiguirip (II)

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viene de... Chiriqipa: Talentos y Tesoros de Chiguirip (I)

Con el amanecer de nuestro tercer día en Chiguirip, y a plena lluvia, nos dirigimos hacia la comunidad de La Saca, por la ruta del cementerio.

En el camposanto resalta el panteón del héroe local, Óscar Mejía Díaz, soldado del ejército peruano inmolado en el conflicto del Cenepa con el Ecuador, llamando la atención además la forma como protegen sus cruces del sol o la lluvia con un pequeño cobertizo en forma de arco.


Desde la cima del cerro principal de La Saca, observamos al río Chiguirip profundizándose de a pocos hacia el valle de Tacabamba y en línea con la carretera de Chota. Los alumnos del “Francisco Cadenillas Gálvez” apuran sus pasos al tiempo de los muchos madrugadores caminantes, embotados todos al igual que nosotros, contagiándonos reilones su complicidad en esta temporada de tenaces lluvias y generalizado fango: “¿También ya están en la batidera?” (risas).

Luego del desayuno partimos a la comunidad de La Laguna, enrumbando y pasando por tercer día consecutivo por La Torre de Chiguirip.

Ya en la citada comunidad, los pobladores y maestros nos informan del desagüe realizado con la extinta laguna, que habría sido decidida para ampliar el campo deportivo de la escuela; concluyendo que la misma se habría formado por la obstrucción del sumidero existente contra el cerro conocido como El Tuco, escollo que habría sido liberado. En compensación, y para seguir haciendo honor al nombre de la comunidad, según la maqueta mostrada, ya tienen cierto avance para la construcción de un complejo turístico que incluye la comunidad, la escuela, una laguna artificial y unas escalinatas hasta lo alto del propio cerro.

Desde la cima de El Tuco tenemos la amplia panorámica de todo el centro poblado; y asimismo el de la otra explanada hacia la espalda del mismo cerro, que tiene su propio tragadero.


En una chacra contigua, atestiguamos el hallazgo de retazos de cerámica y restos humanos, probablemente prehispánicos, encontrados la semana previa, durante una faena de cosecha de papa.

Y nos despedimos temporalmente de La Laguna para ir hasta Las Casitas, a dos horas de caminata, en el sector Rejopampa.


Es impresionante la primera vista de la chullpa edificada en lo alto de un morro escondido en la montaña. La chullpa, hecha de lajas existentes en todo el lugar, tiene el aspecto de un gigantesco rostro que nos recibe en cuanto logramos la desafiante escalada, contando además con unas vigas interiores milenarias que nos hacen admirar el genio y visión de sus constructores. A manera de anécdota, no dejamos de contar las palabras de Ángel Salvador, encargado de apoyar a Ruth en todo momento, diciendo a media subida y como para matizar el peligro: “Esto ya no es turismo de aventura… esto es gafera” (risas).


Uno como que quisiera quedarse para siempre en esa atalaya y en cierta forma deja parte del espíritu montaña; es sublime el lugar y mágico el horizonte por sobre los gigantescos chilimares tapizados de tuyos (o bromeliáceas) y mil orquídeas malabares.


De regreso, como reposar nuestro almuerzo de poroporos, moras y luntas en la lomita de Los Pimpines,

nos detenemos de nuevo en La Laguna, esperando serene la lluvia, aprovechando registrar a la señora Guevara, quien nos muestra sus grandes dotes bordando con increíble rapidez el cuadro de una bailarina. El retazo de corriente saqueta azul en poco tiempo va convirtiéndose en obra de arte; algo ya común en Chiguirip, condimento de la amplia sala de la casa adornada por hermosos y singulares paisajes. La carona con motivos o labor de venados (imagen completa al inicio de este artículo) nos deja realmente impresionados.


El inventario que habíamos planeado terminar en estos tres días resultó incompleto, que decidimos con Diana quedarnos el tiempo necesario más; mientras Maggi, Ruth y Ángel Salvador volvieron según lo acordado.


Entonces el cuarto día aprovechamos para realizar el registro del Cercado, con todas sus instituciones (Juzgado de Paz, Gobernación, Puesto Policial, Puesto de Salud, Escuela y Colegio)... y cómo no, la casa de los baldes florero. Recordando la torrencial lluvia de toda la noche, que hizo estragos en la casa vecina al puesto policial, visitamos a los alumnos de quinto del “Francisco Cadenillas Gálvez”, invitándolos para el Congreso Cultural Ecoturístico que se aproximaba.

Luego entrevistamos en la calle principal a doña Susana Latorre, abuelita de 87 años y la más anciana del pueblo, quien nos contó el esplendor chiguiripano de otros tiempos… esplendor que es nuestro reto volver junto con los chiguiripanos de hoy emergentes.


Ya por la tarde llegamos a La Colpa, guiados gentilmente por la actual regidora señora Elizabeth Saucedo, nieta del afamado chalán y criador de caballos de paso Román Saucedo, en cuya casa sus hermanos Betty, Nino y Román nos regalaron una inolvidable tarde donde la yegua favorita, su potranquita y el potro encabritado bailaron insuperables al ritmo de Préstame tu pañuelo, emblemática marinera de Nube Blanca. Champán, el más pequeño de los chalanes, hijo de Elizabeth, coronó la jornada, y Carniche, aún más pequeño, hijo de Betty, ayudó a ensillar a sus tíos cogiendo firmemente a la yegua por la brida.


Y como si esto fuera poco, nos aventuramos al interior de la gruta del lugar, una enorme cueva circular a manera de una ostra abierta, cuyo techo uniforme hace que nos mantengamos siempre en cuclillas.


El día final de nuestra estancia en Chiguirip, el viernes, lo dejamos para visitar la comunidad de Las Piedritas; y como nos enteráramos de que por allí sigue el camino a Chota, no lo pensamos dos veces y emprendimos la marcha con todas nuestras cosas.

El alisal con el canto interminable de las aves, próximo a la casa del teniente gobernador de la comunidad, nos ha quedado impregnado como tantas cosas de Chiriqipa. Él nos había ofrecido guiarnos hasta la laguna de El Hórnamo, en plena jalca chiguiripana, pero una emergencia había hecho que ya no pudiera acompañarnos.

Con Diana, mi colega (colega abogado en la comedia ¡Ñinflas… ñanflas!), de Las Piedritas, ascendimos a la montaña de la misma comunidad, sintiéndome yo como en casa, como en Querorco, con las mismas especies de bosque de neblina y con la misma espesa neblina de la primera vez que estuve en Querorco.

Perdidos en la niebla, disfrutando de la misma pérdida, no nos preocupaba el mediodía y sólo esperábamos tocar la cumbre y tramontar hacia Conchán, Chota o Lajas, qué más daba, pues realmente disfrutamos la caminata.

De pronto, dejamos la montaña y con el silbo del viento recibiéndonos arribamos al pajonal, siempre con la neblina omnipresente y el regalo de una especie de flor grande y hermosa, por primera vez vista por nosotros, que nos reiteró la bienvenida a esa importantísima parte del distrito, la misma que genera casi toda el agua para el mismo.


Buscamos afanosamente a El Hórnamo, hasta que la presencia fantasmal de una pequeña laguna retribuyó nuestra búsqueda, cuando el hambre ya nos hizo pensar en volver al sendero que habíamos perdido entre mil caminos.


Así, en nuestro afán de atisbar en algún momento nuestra anhelada Chota, nos encontramos, anecdóticamente, saliendo de la jalca y la niebla para bajar nuevamente hacia la montaña, creyéndola sorteada. El desencanto de Diana, mezclado con la alegría de volver a ver Chiguirip, en un claro de la niebla, sonó bastante gracioso… ¡estábamos volviendo!

Entonces optamos por alcanzar la carretera que trepaba en el cerro de en frente, donde, por gracia de Dios, llegamos hasta nuestro amigo desde ese momento, Wilder Cadenillas, quien con su padre aguardaban escampe la lluvia para ir hasta su otra casa en Leoneropampa, comprensión ya del distrito de Chota. Se asombraron de vernos llegar y celebraron por nosotros el que la jalca no nos botara a otros parajes como Sumidero en Cutervo.


En la fila de la Peña Blanca, pasando por aquella sombría lagunilla, Wilder nos contó su experiencia cercana con la Cuda, la misma que una medianoche se habría posado sobre sus hombros; yo mismo que me quedé filmando, en la tenebrosidad del lugar, escuché el pesado aleteo de la misma, planeando sobre las aguas.


La mamá de Wilder, ya en casa, nos revivió con la más deliciosa papa (chaucha amarilla) arrebosada con caigua y la humeante agüita de lanche. Por último, el mismo Wilder, con la cordialidad reiterada de chiguiripano, y luego de mostrarnos su finísimo ganado, nos guió, justo antes del ocaso, hasta donde se puede observar Sarabamba, dejándonos como en casa.

El Puente Blanco de Doñana, vergel de mis abuelos, lo atravesamos a las nueve de la noche, cruzando sin detenernos ni ante la temida Chucchula ni el panorámico El Tuco, guiándonos sólo por los pozos que formaba la persistente lluvia en la carretera; llegando a la plaza de Chota con la misma lluvia que nos despidió la plaza de Chiguirip a las 10 de la mañana, doce horas después de exultante caminata. Ese viernes 15 de marzo logré esta meta personal de unir a pie estos dos puntos de nuestra provincia, agradeciendo por esto al entusiasmo inédito de mi eventual compañera de ruta, Diana, que me sobraba en gozo.


Había dicho que en Chiguirip todo es arte y lo refrendo, especialmente por las ventanas estilo Gotero, que me atrevo a rebautizar como estilo Chiriqipa (inspirada en las estalactitas y estalagmitas de las grutas del distrito, según nos dijeron), que le dan una sensación de movimiento a las mismas gracias a sus contornos magistralmente tallados. Sabemos que para estos quehaceres la madera favorita es la babilla, símbolo desde ya del distrito, y es por ello que desde acá invocamos a preservar a este hermoso árbol que además es el preciado hogar de la multitudinaria familia de colibríes (quenyos o quindes) que alegran las albas y los ocasos de Chiguirip o Chiriqipa.

Relacionado con: I Congreso Cultural Ecoturístico Chiguirip 2013

•Comentarios•  

 
0 #3 LESLYE SANDOVAL •11-04-2015 20:36•
Me encantó las imágenes de nuestra tierra y sugeriría que publiquen videos de La Saca - Chiguirip, para dar a conocer la belleza que hay en nuestro Perú... :lol:
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0 #2 Diana Barboza Gálvez •12-03-2015 11:24•
Gracias Colega espero verte pronto. Saludos :-)
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0 #1 Diana Barboza Gálvez •12-03-2015 11:23•
:-) :D este recorrido fue una experiencia Genial tenemos que volver :lol:
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