2018:  "Año de la Promoción de la Chotanidad"

La Hermenéutica en la Historia de Chota

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DEL NOMBRE DE CHOTA

La tesis «Chota en la Historia del Perú», año 1938; y la «Monografía Histórica de Chota», 1a y 2a Edición, 1967 y 1985, respectivamente, toman como artículo de fe la existencia de un Dios de Naymlap llamado Chot y mencionan a Mi­guel Cabello Valboa y a Ernest Middendorf para hacer tal afirmación.

En efecto, la «Monografía Histórica de Chota», 2a Edición, pág. 39, dice: «CULTURA MOCHICA... Cabello Valboa, por ejemplo, en su Miscelánea Antártica relata la leyenda de Naymlap que vino trayendo un dios llamado Chot estableciéndose luego en Lambayeque y cuyos descendientes llegaron hasta Chota. Precisa­mente Acunta el último des­cendiente de Naymlap coin­cide con el nombre donde se fundó Chota».

En la página 40 de la misma monografía, después de mencionar a la tesis «Cho­ta en la Historia del Perú», sin haber realizado excavaciones arqueológicas; y, por consiguiente sin fundamento cien­tífico de ninguna clase, dice: «Estas ruinas (Coyunde) son probablemente el santuario del Dios Chot, que fundaron los mochicas; es decir, que este sería pues el Chota pri­mitivo»; más adelante, en la misma página, en el segundo párrafo, dice: «Enrique Brunning en su Historia de Lambayeque dice que: «los mochicas se es­tablecieron en Cinto, Collique, Jayanca y Chota». Brunning en ningún momento men­ciona Chota. Este tipo de agregados es lo que distorsiona la comprensión de la verdadera historia.

Ahora, veamos lo que dice el cronista Miguel Cabello Valboa en su Miscelánea Antártica, pág. 327, último párrafo: «Este se­ñor Naymlap con todo su repuesto vino á aportar y tomar tierra á la boca de un rio (aora llamado Faquisllanga) y auiendo allí desam­parado sus balsas se entraron la tierra adentro deseosos de hacer asiento en ella, y auiendo andado espacio de media legua fabricaron unos palacios á su modo, á quien llamaron Chot, y en esta casa y palacios convocaron con devoción bárbara un Ídolo que consigo traían contra hecho en el rostro de su mismo caudillo, este era labrado en una piedra verde, á quien llamaron Yampallac (que quiere decir figura y estatua de Naymlap)». En la página 329 del mismo libro se lee lo siguiente: «Du­rante la vida de Cium, hijo heredero de Naymlap (y segundo Señor de estos valles) se aparta­ron sus hijos (como dicho queda) á ser princi­pios de otras familias, y poblaciones y llevaron consigo muchas gentes, uno llamado Ñor se fue al valle de Cinto y Cala fue a Túcume, y otro a Collique y otros a otras partes».

Ernesto W. Middendorf en su obra «Las lenguas aborígenes del Perú», página 125, último párrafo, dice: «Los habitantes de Motupe, Jayanca, Callama (?) y Collique (?) derivan su origen según Valboa de un pueblo extranjero que habría llegado desde el norte en una flota de balsas, bajo el comando de un cacique llamado Naymlap cuya esposa ha­bría tenido por nombre Ceterni. Naymlap y su gente arribaron a la desembocadura del río Faquisllanga (no Lambayeque). Los inmigrantes construyeron un templo en Chot (Chocop ?) y erigieron allí una estatua que llamaron Nampallac, que en su idioma signifi­ca algo así como estatua de Naymlap». En el mismo libro, página 126, cita número 14, se lee: «Brunning cree descubrir que allí donde se encuentra la huaca Chotuna, entre Lamba­yeque y San José, estuvo el sitio llamado Chot (o Choc) donde se fabricó el primitivo templo de Naymlap y cuya etimología la deriva de CHOT-TUNE o Chot-Tuni que significa Huaca de Chot. Es interesante dejar constancia, por otra parte, que la opinión corriente divulgada sobre todo a través de textos escolares que sostiene que «Chot» fue un Dios Norteño primitivo, carece de fundamento y debe ser sólo una errónea interpretación del texto de la crónica de Cabello», 1951, pp. 327-28 (n.d.T.).

FUNDACIÓN DE CHOTA

La «Monografía Histórica de Chota», en su página 47, dice: «No cabe duda que Chota como ciudad tuvo ori­gen español».  Sin embargo, los hispanos desde que llegaron a pisar tierras del «Tawantinsuyo» dieron inicio al proceso de depredación de nuestra ecología, debido al creciente poblamiento de las ciudades que ellos fundaron a orillas de los ríos en llanuras aptas para la agricultura, como son los casos de San Miguel de Piura, Lima, Trujillo, Arequi­pa, entre otras.

Martín de Murúa, en su «Historia General del Perú», menciona «al orden que guardó el Inca en saber la gente que tenía en su reino. A los hombres, por grupos de edades, los acondicionaba en cada una de las calles de las ciudades que fundaban, el mismo trato recibían las mujeres». Esto nos demuestra que antes de la llegada de los hispanos ya existían ciudades en el «Tawaintisuyo», corroborado con las investigaciones arqueológicas reali­zadas en todo el Perú.

Julio C. Tello, en su obra: «Origen y de­sarrollo de las civilizaciones Pre-Hispanas Andinas», hace mención a «grandes ciuda­des repartidas por toda el área andina».  Ade­más de estas grandes ciudades hay multitud de aldeas o «Marka» o «Llacta» y de posadas o «Tanpu», enfiladas a lo largo de las grandes vías de comunicación que recorren el país de Norte a Sur y de Este a Oeste. En el Norte entre otras menciona a Kasha Wanpu, Kochabamba.

Las culturas pre-colombinas estratégica­mente escogían los lugares elevados (colinas) para cons­truir sus viviendas y ciuda­des. Chota está sobre una colina que forma parte de un espolón en la cordillera, se encuentra al lado de un «ca­mino real» incaico que va ha­cia Santa Clara (Paccha) y existe, además, un antiguo canal de agua construido posiblemente por los «ingenie­ros» del incario con propósi­tos múltiples, tanto para el consumo del centro poblado como para la agricultura.

Antonio Raymondi, en su obra «El Perú», Tomo II, pág.148, dice: «El padre fray Juan Ramírez, que había ya esta­do en las conversiones de Leymebamba, fue el primero que en 1560 entró en aquella región (Chota) y en menos de tres años, domó gentiles, fabricó iglesias y cambió las costumbres de todos aquellos indios». Al decir fabricó iglesias se supone que las hizo en lugares donde existía centros poblados, como es también el caso de Cachén, Querocoto y Cutervo, que eran importantes centros pobla­dos de la cultura de los Wambos. Al parecer Raymondi tomó esta información de la «Cró­nica Moralizada» de Antonio de la Calancha, quien expresa lo mismo.

En conclusión, podemos afirmar lo si­guiente:

  1. El nombre de Chota no se deriva de la palabra mochica Chot;
  2. Es probable que en la zona de Chota no haya existido la idea del tal dios Chot;
  3. Los mochicas no se establecieron en Chota como se afirma en la «Monografía Histórica de Chota»;
  4. El padre fray Juan Ramírez no estuvo en Chota en 1552 y al parecer no fue el fundador del centro poblado de Chota;
  5. La ausencia de una investigación seria ha dado lugar a esta confusión de fechas y hechos en la Historia de Chota; y,
  6. Creo que nuestros profesionales po­drían contribuir al esclarecimiento de este problema, y les agradecería, desde ya, que tengan rigurosidad en el análisis de sus evi­dencias.
*Artículo transcrito de su publicación en la Revista "Norte", Noviembre de 1993.

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